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La realidad que ayudamos a forjar, se está afirmando

20 de noviembre de 2017
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El President Donald J. Trump durante su participación en la cumbre de APEC; 11 de noviembre de 2017 (Foto oficial de la Casa Blanca, de D. Myles Cullen).

20 de noviembre de 2017 — La recién concluida cumbre y la gran cantidad de acuerdos firmados entre los Presidentes de China y de Panamá, a unos cuantos días de la histórica “cumbre-plus” entre Donald Trump y Xi Jinping, es un indicio de que tan rápida y profundamente está avanzando la situación estratégica. En los menos de seis últimos meses, Panamá pasó de tener relaciones diplomáticas con Taiwán y no con China, a la firma de 19 acuerdos económicos con China —entre ellos la plena participación de Panamá en la Iniciativa de la Franja y la Ruta, como plataforma para que toda Iberoamérica haga lo mismo— y adherirse a la política de una sola China.

O también, consideren la velocidad vertiginosa a la que viene aumentando el tráfico de carga ferroviaria entre China y Europa, en donde este año han viajado 3000 trenes en 57 líneas llevando más carga que la que se llevó a cabo durante los últimos seis años juntos. Tan solo la línea Yiwu-Madrid aumentó en un 54% el transporte de carga con relación al año pasado.

La velocidad asombrosa y la profanidad de los acontecimientos está dejando a la mayoría de la gente, entre ellos a muchos de los principales actores mismos, sintiéndose anonadados por los acontecimientos. Ni se molesten en preguntar a los directivos por qué están haciendo lo que hacen: realmente no lo saben. En general, son ignorantes de la causa de los cambios que están en marcha, a veces dichosamente ignorantes.

Pero no Lyndon LaRouche. Sus pronósticos han resultado repetidamente precisos, tanto en consideración a la desintegración que se viene encima del sistema transatlántico, como en relación al Nuevo Paradigma emergente y el cambio del centro de gravedad del avance estratégico hacia China y Eurasia, como lo desarrolló a gran profundidad en su escrito de 2004, El diálogo de la civilización euroasiática: los próximos 50 años de la Tierra. En ese documento, señala lo siguiente:

“Por lo tanto, subrayo una perspectiva que he expresado en varias publicaciones anteriores. ¿Cómo debemos de intentar estimar, de antemano, por qué y cómo, no menos que esas dos generaciones por delante deben juzgar los resultados de nuestros acuerdos para actuar en concierto ahora? El fundamento implícito de una presciencia competente de la aptitud de nuestras elecciones, no reside en la experiencia del pasado, sino en la aptitud de nuestra experiencia del futuro. Esa es la paradoja crucial que este informe plantea como desafío a los patrocinadores de cualquier diálogo de culturas; ahí reside la paradoja crucial que amenaza a cualquier intento de dar forma una cualidad funcional de acuerdo común desde adentro de un diálogo de culturas. La mejor regla práctica de la solución a la anterior paradoja crucial, es la definición sistémica de V.I. Vernadsky para la noosfera”.

Son esos pronósticos de LaRouche, y la acción política concomitante que han requerido e inspirado por todo el planeta, los que han jugado un papel decisivo en forjar la realidad que se está haciendo valer ahora mismo. Y es el dominio de ese método de LaRouche por parte de un número creciente de miembros y partidarios del movimiento de LaRouche internacionalmente, lo que forjará el siguiente paso en la realidad que se ha de afirmar, tal como la adhesión plena de Estados Unidos a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, así como la expansión de esta iniciativa hacia una Ruta de la Seda Espacial con la energía de fusión.