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El reto de Trump en Asia es su economía doméstica; la Franja y la Ruta de China ofrece la vía a la solución

6 de noviembre de 2017
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El Presidente Donald J. Trump dirige unas palabras en la Base Aérea de Yokota Air Base, el 5 de noviembre de 2017 (Foto oficial de la Casa Blanca. Shealah Craighead).

6 de noviembre de 2017 – ULTIMA HORA: A través de los medios noticiosos británicos y alemanes se lanzó este domingo un intento por descarrilar las próximas reuniones del Presidente Donald Trump con los Presidentes Xi Jinping de China, y Vladimir Putin de Rusia y demás líderes que visitará en su gira por Asia. Esos medios noticiosos comenzaron a difundir la especie de que el Secretario de Comercio, Wilbur Ross, que acompaña al Presidente en su gira, está sometido a la influencia de Rusia, debido a que tiene una inversión indirecta en una empresa mercante con sede en las Islas Marshall. Es del todo evidente que el informe en el que se basan el infundio fue elaborado con anticipación a la gira, y salió del Consorcio Internacional de Periodistas Investigadores.

La entrevistadora del noticiero de TV Fox News, Laura Ingraham, presionó al Presidente Trump en su entrevista del sábado 4, para exigirle a China cuando se reúna con el Presidente Xt, el acceso estratégico a sus mercados financieros, mayores concesiones comerciales, y que admitan que “roban la propiedad intelectual”, y cosas por el estilo. Trump le respondió tajante que no va a Asia a hacer tales exigencias, porque su interés mayor es resolver la crisis nuclear en torno a Corea del Norte, y además porque tiene una relación extremadamente buena y funcional con el Presidente Xi.

En su vuelo desde Hawai hacia Japón, el sábado por la noche, el Presidente Trump confirmó que tendrá una tercera reunión con el Presidente Putin de Rusia, en el marco de la cumbre del Foro de Cooperación Asia-Pacífico (APEC, en sus siglas en inglés) que se llevará a cabo en Da Nang, Vietnam.

Trump está desafiando de nuevo la política de Londres y de Wall Street con relación a China y a Rusia, como lo ha hecho desde antes de que fuese electo, y este es el motivo por el cual esas fuerzas siguen desplegando al asesino judicial Robert Mueller y a la inteligencia británica, para tratar de sacar al Presidente de su cargo.

El ex jefe de Goldman Sachs y ex Secretario del Tesoro, Hank Paulson, en representación de Wall Street y de la City of London, escribió en la edición dominical del diario Washington Post un artículo de opinión, en donde exige que con Xi, “Trump debe adoptar una postura estratégica y firme en defensa de las industrias del futuro de Estados Unidos, en particular de los servicios financieros”, y debe insistir en que China abra sus mercados financieros al modelo de la banca de inversión y de los fondos especulativos. El mismo día, El diario The Times de Londres lanzó un ataque contra Putin y contra Trump, en donde alegan que “finalmente viene quedando claro” que tanto el voto a favor del Brexit como la elección de Trump son productos interconectados de la misma influencia maligna de “los amigos de Putin”. (No hay duda de que esto es también el origen de los 10 años de estancamiento de las economías de la región del transatlántico).

La oposición decisiva de Trump a estos enanos imperiales quiere decir que hay un enorme potencial para la cooperación en la “todos ganan” en su gira por Asia.

Su verdadero desafío consiste en entender que tan grande es la necesidad que tiene la economía de Estados Unidos (por no decir también las de Europa y el resto del mundo) de los beneficios de unirse a la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China, y de procurar un nuevo paradigma de progreso en la realización de los grandes proyectos de infraestructura mutuamente provechosos y de los avances científicos.

Trump salió a su gira por Asia alardeando del mercado de valores de Estados Unidos y de los “dos millones de nuevos empleos”. Pero el salario real de los trabajadores estadounidenses sigue cayendo, el 90% de esos empleos son improductivos y la fuerza laboral estadounidenses sigue encogiéndose y en una explosión epidémica de drogadicción y alcoholismo producto de la desindustrialización de la economía estadounidense.

Y en la secuela de los desastres provocados por los huracanes y los incendios en los bosques, aumentan las exigencias para iniciar la construcción inmediata de nueva infraestructura protectora, que llega a sumar los cientos de miles de millones de dólares en inversiones necesarias ya. Esto, además de ser necesario para salvar vidas y proteger la productividad económica, es de donde saldrán de manera única los nuevos empleos productivos y bien remunerados.

Esto fue la bandera electoral de Trump, pero que hasta ahora no se ha experimentado. Hasta ahora, la única infraestructura realmente nueva que se ha iniciado en las zonas de Estados Unidos afectadas por los huracanes, es la nueva tubería costera de Texas iniciado por PowerChina. Las líneas de innovación económica que Wall Street alega que Trump tiene que exigir a China, ya se han adelantado todas más rápido en China gracias al Presidente Xi.

La única vía para concretar los programas por los que hizo campaña Trump, es mediante la reinstitución de la ley Glass-Steagall y la creación de un banco nacional de crédito “hamiltoniano” como lo ha planteado el director fundador de EIR, Lyndon LaRouche, e integrándose a los programas de la Franja y la Ruta.

Esto es algo por lo que vale la pena luchar, e incluye clausurar la cacería de brujas de Mueller como ya han empezado a exigir algunos miembros del Congreso de Estados Unidos.