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Nosotros dimos la idea que está detrás de la nueva era emergente de la humanidad

31 de octubre de 2017
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Xi Jinping: "Más de 60 millones de personas han sido sacadas de la pobreza durante los últimos cinco años". (Xinhua / New China)

30 de octubre de 2017 — El recién concluido XIX Congreso del Partido Comunista de China, consolidó como la misión motora de ese país, la idea de crear para mediados de este siglo una “China bella” y un “bello mundo”, en el cual los gobiernos se guiarán por el concepto de posibilitar la “felicidad” cada vez mayor de sus poblaciones.

Este es un acontecimiento impresionante de importancia estratégica, subrayó Helga Zepp-LaRouche este fin de semana, del cual no se ha percatado la mayoría de la población de Estados Unidos ni de Europa, ni mucho menos se han percatado de que se trata de un replanteamiento, “con características chinas”, de los conceptos filosóficos centrales en torno a los cuales se fundó el mismo Estados Unidos. “¿Cuál dirigente de cuál país en occidente tiene una visión como esa hoy en día?”, preguntó Zepp-LaRouche. ¿Qué tanto tiempo hace desde que un estadista estadounidense haya hecho de una perspectiva como esa, y su concomitante concepto del hombre, el tema del discurso nacional.

Y no obstante, estas ideas profundas no serían ajenas a la mayoría de los estadounidenses hoy día, si no hubiese sido porque Lyndon LaRouche, junto con muchos de sus asociados, fueron injustamente sometidos a prisión y convertido en paria hace tres décadas. Ese crimen lo cometió la misma pandilla de hampones controlados por los británicos —donde destaca de manera prominente Robert Mueller— que encubrieron el papel saudí-británico en los ataques del 11-S, y que ahora intenta derrocar al gobierno de Trump y a la misma Constitución de Estados Unidos, un cuadro que se ha probado mucho más allá de la duda razonable en el informe especial de EIR sobre Mueller, el cual circula ahora ampliamente por todo el país.

Los británicos hicieron todo esto para tratar de silenciar las ideas que generó de manera singular Lyndon LaRouche durante décadas, las cuales proporcionan los fundamentos para hacer realidad un Nuevo Paradigma para la humanidad, y enterrar al imperio británico de una vez por todas. Son las ideas que están tomando forma ahora en la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China, la cual avanza implacablemente en todos los continentes.

“Nosotros somos los dadores de ideas”, declaró sin rodeos Zepp-LaRouche. Lo que está surgiendo en el escenario mundial hoy en día es resultado de nuestra movilización, nuestro proceso organizativo y educativo durante décadas, no solo en torno a proyectos y programas, sino en torno a los descubrimientos revolucionarios de Lyndon LaRouche, su elaboración del concepto central del hombre como su identidad creativa, la que lo distingue de todas las demás especies conocidas. Sería muy productivo estudiar estos escritos hoy, tanto en occidente como en oriente. En particular, Helga Zepp-LaRouche instó a la gente que lea, y vuelva a leer, el escrito de Lyndon LaRouche de diciembre de 2004, titulado “El diálogo de la civilización euroasiática: Los próximos 50 años de la Tierra”. [En inglés, puede ver EIR del 7 de enero de 2005; el libro completo está disponible en Amazon.com como Earth’s Next Fifty Years. En español, vea https://es.larouchepac.com/static/spanish/2010/07/06/los-pr-ximos-cincuenta-os-de-la-tierra-indice.html.

La cita introductoria de LaRouche, que se utiliza para sintetizar el contenido en el frontispicio de la versión en libro, dice lo siguiente:

“La creatividad, de acuerdo a como yo la he identificado aquí, es la diferencia entre tu y un simio. De hecho, hay dos cualidades en esta diferencia. Primero, el miembro de la especie humana puede aumentar el potencial relativo de densidad de población de su especie mediante el uso volitivo de la creatividad, como no lo puede hacer ninguna forma de vida animal. Segundo, el progreso de la sociedad durante generaciones sucesivas, depende de que las generaciones sucesivas reproduzcan el descubrimiento creativo de esas clases de principios físicos universales. Considerados en conjunto, estas dos expresiones de la creatividad (como la defino yo) proporciona las bases para lo que pudiéramos llamar moralidad humana natural, el tipo de diferencia que separa a la moralidad humana de la cultura del reino de los simios”.

Diez años antes, en 1993, cuando todavía estaba encarcelado, Lyndon LaRouche escribió un extenso artículo donde desarrolla este su descubrimiento singular, titulado “Sobre el descubrimiento de LaRouche”, que en sus párrafos iniciales señala:

“El rasgo central de mi contribución original a la ciencia de Leibniz de la economía física, es la estipulación de un método para abordar la relación causal entre, por un lado, las contribuciones individuales a los avances axiomáticamente revolucionarios en el conocimiento científico y formas análogas de conocimiento, y por el otro lado, los aumentos consecuentes en la densidad de población potencial de las sociedades correspondientes. En su aplicación a la economía política, mi método enfoca el análisis sobre el rol central de la siguiente secuencia de tres pasos: primero, formas descubrimientos científicos axiomáticamente revolucionarios y descubrimientos análogos; segundo, los avances consecuentes en los principios de las máquinas herramientas y principios análogos; finalmente, los avances consecuentes en los poderes productivos del trabajo”. (Se puede ver la reimpresión en inglés en el vol. 44, #32 del semanario EIR, del 11 de agosto de 2017).

Ahora es un buen momento para que el mundo descubra plenamente el descubrimiento de LaRouche.