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La cuestión del golpe de Mueller no ha cambiado; Trump se puede unir a China y a Rusia en la Nueva Ruta de la Seda

12 de octubre de 2017
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El Presidente Donald J. Trump recive un informe sobre las medidas de rescate luego del huracán María y de los programas de reconstrucción. 26 de septiembre de 2017 (Whitehouse Photo)

11 de octubre de 2017 — Cuando el Presidente Trump se prepara para iniciar una larga serie de reuniones cumbre en Asia dentro de tres semanas, la tarea de derrotar el intento para sacarlo de su cargo no se trata de una resistencia gradual: es una lucha urgente de inmediato. Si se para la cacería de brujas que encabeza ahora el “fiscal especial” Robert Mueller, el Presidente puede utilizar su gira por Asia con el fin de adelantar el programa que lo llevó al cargo, el de iniciar una cooperación esencial para la paz con las grandes potencias, China y Rusia, y de la construcción de infraestructura transformadora que realmente puede “hacer grande de nuevo” a Estados Unidos. Los dos objetivos se conectarán en el momento en que Estados Unidos se una a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, o la “Nueva Ruta de la Seda” de grandes proyectos por todo el mundo.

Desde principios de 2016, este plan potencial de Trump ha sido el motivo de la conspiración de la inteligencia británica, en complicidad con las élites europeas y de las agencias de inteligencia estadounidenses, para tratar de mantener fuera a Trump, o derrocarlo a como de lugar.

El Presidente está bajo ataque permanente de estas fuerzas, con relación a cualquier cosa. Incluso la respuesta más pronta y de mayor envergadura que haya dado un Presidente ante una emergencia en Estados Unidos en los últimos 80 años, frente a la destrucción ocasionada por tres grandes huracanes sucesivos, ha recibido el ataque partidista más acerbo desatado por los demócratas de Obama y los medios noticiosos.

Pero lo que está en juego, para los patrocinadores de Mueller y los enemigos angloamericanos de Trump en el más alto nivel, no es ninguno de esos “temas”. Es la posibilidad de que Trump pueda romper con todas las reglas de la geopolítica británica y hacer una alianza de las principales potencias en el interés común de la paz y del beneficio económico mutuo.

Eso quiere decir que lo que está en juego es el potencial real de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, de China, y por ende, el programa del Puente Terrestre Mundial de Lyndon y Helga LaRouche, que se ha difundido por el mundo durante los últimos 40 años.

La alternativa, si detienen a Trump y no prosigue con su plan, no es solo una amenaza mayor de guerra, sino un nuevo crac financiero; esto lo advierten ya incluso quienes más han contribuido a causarlo, como el ministro de finanzas de Alemania, Wolfgang Schäuble.

Entre hoy y el día de la partida de Trump para Asia, Helga Zepp-LaRouche dará tres videoconferencias internacionales sobre el verdadero significado de que Estados Unidos y Europa se unan a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, todos los viernes a las 8pm (hora del Este de Estados Unidos) con traducción al español por el portal de LaRouchePub.com/spanish.

La Iniciativa de la Franja y la Ruta, la idea de desarrollo del “Puente Terrestre Mundial”, como lo han difundido Lyndon y Helga LaRouche, involucra a a grandes instituciones nacionales de crédito que actúan mediante acuerdos conjuntos en grandes proyectos de infraestructura de tecnología avanzada, y una enorme expansión de la exploración y cooperación espacial, junto con un programa de emergencia para desarrollar las tecnologías de fusión termonuclear de plasma. Esto implica el aumento de la productividad y del empleo productivo, precisamente lo que ha planteado el Presidente Trump. Y Londres y Wall Street tienen que quedar bajo el control de las medidas de la ley Glass-Steagall.

Los resultados y consecuencias de la gira a Asia y su potencial, se determinan ahora mismo, mediante una movilización urgente para detener el golpe de Mueller. Esa es la verdadera cuestión del momento.