El mayor terremoto del siglo en México. ¡Es tiempo de pronosticar desastres naturales en defensa de la humanidad!

13 de septiembre de 2017

13 de septiembre de 2017 — Los días de finales de agosto y principios de septiembre han sido momentos tumultuoso en nuestro sistema solar. Estados Unidos, México y el Caribe fueron golpeados por una serie de fuertes huracanes (los huracanes Harvey, Irma José y Katia). Antes de los huracanes, el Sol liberó varias erupciones solares explosivas (entre ellas la que ha sido la más grande de la década), que lanzó ráfagas de plasma directamente hacia la Tierra, que generaron tormentas geomagnéticas severas. Además de los huracanes, el terremoto más grande ocurrido en el siglo estremeció a México, un terremoto de 8.1 de magnitud, cuyo epicentro fue a 90 kilómetros de la costa suroccidental.

Estos acontecimientos naturales nos traen a la memoria la vulnerabilidad de la humanidad ante los peligros existentes en nuestro sistema solar, y subraya la realidad estratégica de hoy día: las naciones deben unirse para defender a la Tierra de estas amenazas.

El terremoto de 8.1 grados de magnitud, ocurrido en las costas Chiapas y Oaxaca, en el suroeste de México, acabó trágicamente con la vida de alrededor de 100 personas (según información disponible al 10 de septiembre). En Ciudad de México, gracias a un sistema de sensores eléctricos y sistemas de alerta, muchos residentes recibieron una alerta varias decenas de segundos antes de que las ondas del terremoto llegaran a donde ellos estaban, dándoles tiempo apenas para salir de sus edificios o encontrar un refugio. ¿Pero qué tal si pudiéramos avisarle a las personas con horas o incluso días de anticipación antes de que el terremoto suceda?

Durante décadas, pequeños grupos de científicos pioneros han dedicado su tiempo a detectar, estudiar, y entender las señales precursoras que aparecen horas, días, y semanas antes de que estos eventos sísmicos se desaten. Estos científicos han mostrado que varias formas de anomalías y señales eléctricas, electromagnéticas, magnéticas, térmicas, y de otro tipo, preceden a los terremotos, lo cual nos da el fundamento para desarrollar los servicios de alerta para anticiparlos, y poder salvar un sinnúmero de vidas.

Uno de los científicos que lidera el trabajo en este área es el profesor Sergey Pulinets, quien presentó a la EIR, al Instituto Schiller y a LaRouchePAC, su revolucionaria investigación. El profesor Pulinets ha colaborado con el profesor Dimitar Ouzounov, en el desarrollo de su modelo que vincula la litosfera la atmosfera y la ionosfera. Este modelo explica los fenómenos de la física que hay en las señales precursoras de los terremotos, y proporciona el marco teórico para un sistema de alerta temprana de un terremoto.

Luego de extensos estudios y demostraciones, su equipo está preparado a aplicar de hecho esta investigación, si los gobiernos está listos para dar un paso al frente y respaldar el desarrollo de los sistemas de alerta temprana de terremotos.

Actualmente, el liderato de China, Rusia, y de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, y los socios del BRICS, están llevando al mundo al Nuevo Paradigma que han promovido Helga y Lyndon LaRouche. El significado estratégico que tiene esto, es que estas potencias líderes, inclusive en Europa y Estados Unidos, deben abandonar sus ambiciones geopolíticas, e involucrarse en una colaboración estratégica para defender a la Tierra y a todos sus habitantes de los desafíos que amenazan a toda la humanidad.

Tenemos que colaborar para pronosticar terremotos y erupciones volcánicas; tenemos que defender a la Tierra de los asteroides y los cometas; tenemos que aprender a controlar los fenómenos meteorológicos extremos; y tenemos que colaborar en la defensa de esa humanidad única a la que todos pertenecemos.