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Escala la fiebre bélica; “Rusia primero, después China”

agosto 8, 2017
EL Presidente Donald J. Trump, el senador Tom Cotton y el senador David Perdue; 2 de agosto de 2017 (Whitehouse Photo)

8 de agosto de 2017 — John Pilger, el autor australiano que es un crítico feroz de los belicistas angloamericanos, publicó una advertencia muy firme el sábado 5 de agosto sobre el desencadenamiento de una guerra nuclear. “Está en curso un Golpe en contra del hombre en la Casa Blanca” escribe en Truthdig. “Esto no se debe a que es un ser humano detestable, sino a que a dejado en claro de manera sistemática que no quiere una guerra con Rusia... Han rodeado a Rusia y China con misiles y arsenal nuclear. Han usado a los neonazis para instalar un gobierno inestable y agresivo en las fronteras con Rusia, siguiendo el camino por el que Hitler invadió, ocasionando la muerte de 27 millones de personas... Rusia es primero, después China”.

Esto se produjo después de una advertencia igual de severa que hizo Oliver Stone el viernes 4, quien destacó el desquicio demostrado con la votación casi unánime en el Congreso que le impone más sanciones a Rusia; que Trump declaró son anticonstitucionales, y que no implementaría una ley tan anticonstitucional. Stone concluyó: “Ahora me doy plena cuenta cómo empezó la Primera Guerra Mundial”.

Ambos están haciendo sonar una alarma necesaria, pero les falta la solución necesaria, como lo declaró Lyndon LaRouche el 31 de julio: “La población estadounidense tiene que exigir que el golpe traidor británico en marcha en contra de la Presidencia de Estados Unidos y en contra de la nación misma, pare de inmediato y sus perpetradores sean enjuiciados y encarcelados. Se tiene que cancelar el sistema británico y el Presidente tiene que hacer todo lo que esté a su alcance por salvar a la población de este país y al resto de la humanidad de mayores sufrimientos en sus vidas, impuestos por el sistema británico. Supriman a los británicos; salvemos a la población”.

La Guerra Fría, instigada por los británicos, que se echó a andar inmediatamente después de la muerte de su Némesis estadounidense, Franklin Roosevelt, ya está operando de nuevo, pero en un mundo en donde cualquier guerra sería termonuclear por naturaleza, y podría resultar en la destrucción de la civilización tal y como la conocemos, o quizá, hasta en la extinción humana. Roosevelt, además de decirle a Winston Churchill en su cara que Estados Unidos libraría la guerra para salvar al imperio británico, también se asoció con Rusia y China, precisamente las naciones que él sabía eran necesarias y suficientes para derrotar al imperio británico y el flagelo nazi que ellos habían creado. Su intempestiva muerte y la Presidencia posterior del títere británico Harry Truman, precipitaron la masacre estadounidense de decenas de miles de inocentes en una incineración nuclear (hoy hace exactamente 72 años en Hiroshima), a la vez que también ayudó a las potencias colonialistas a recuperar sus antiguas colonias, forzando generaciones de guerras anticolonialistas y más de cientos de miles de muertes innecesarias.

Lo que enfrentamos hoy es mucho peor.

Y sin embargo, no solo se conocen las soluciones, las que ha venido promoviendo LaRouche estos últimos 50 años, sino que ahora están a la mano y se están llevando a cabo bajo el liderato de China y Rusia por toda Eurasia, África e Iberoamérica, en la forma de la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Se trata de la Nueva Ruta de la Seda iniciada por Lyndon y Helga LaRouche, después de que se desplomó la Unión Soviética, como un medio para alcanzar la paz a través del desarrollo y ponerle fin a las guerras como forma de control imperialista.

Trump se ha mantenido firme. Culpó correctamente al Congreso corrupto del deterioro de las relaciones entre las dos principales potencias nucleares en el mundo y anunció que despachará a un enviado especial para que se reúna con los rusos en relación a la crisis enconada en Ucrania. El Secretario de Estado, Rex Tillerson, se reunió este lunes 6 durante más de una hora con el Ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov, en los márgenes de la reunión del ANSEA en Manila, en tanto que el avance en Siria le está demostrando al mundo que una colaboración estrecha ruso-estadounidense puede derrotar al terrorismo.

Mientras tanto, China está demostrando cómo puede transformar el desarrollo las zonas del mundo saqueadas o de otra manera ignoradas por las potencias occidentales por cientos de años. Justo el pasado fin de semana firmaron un contrato para construir una enorme planta hidroeléctrica en Angola, como parte de la transformación de la infraestructura africana, y anunciaron una inversión multimillonaria en dólares en Haití, que incluirá electricidad, ferrocarriles, vivienda, comercio y más, que implicará la creación de 20,000 empleos para fines de año. ¡Qué patético hace parecer esto a las expresiones de simpatía de Obama por las víctimas del terremoto que destruyó esa nación en el 2010, pero que no levantó ni un dedo para reconstruir algo, no digamos para ayudar a transformarla en una nación moderna!

Las diez naciones del Sureste Asiático y China acordaron hoy un acuerdo marco para el Código de Conducta en el Mar de China Meridional, marcando otro paso más hacia la paz y la cooperación en esa región del mundo, luego de que la elección de Rodrigo Duterte en Filipinas le puso fin a las intromisiones de Obama en ese país. Duterte es el anfitrión de la reunión de la ANSEA en Manila. El Ministro de Relaciones Exteriores de China Wang Yi elogió el progreso de la región, que continuará adelante, dijo, hasta lograr una “asociación estratégica integral” siempre y cuando no haya “irrupciones de partes extranjeras” en una obvia referencia a los años de Obama.

Aunque el peligro de guerra ha alcanzado un punto crítico, ese peligro también contiene un tremendo potencial de que un “nuevo paradigma” envuelva a toda Europa y a Estados Unidos. Los europeos están furiosos por las sanciones en contra de sus economías, implícitas en el proyecto de ley de sanciones en contra de Rusia, y muchas voces prestantes están pidiendo ahora el restablecimiento de las relaciones con Rusia y rechazar los dictados del Congreso estadounidense. En EU, mientras que Trump y Tillerson están a favor de la cordura en relación a China y Rusia, delegaciones industriales y agrícolas de varios estados visitaron China, buscando comercio e inversiones en infraestructura con China que contribuya a sacar al país del malestar económico.

Como ha insistido LaRouche, Estados Unidos se tiene que unir a la Nueva Ruta de la Seda. Ahora es el momento.

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It's time to Rebuild the Country