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El Rusia-Gate quedó expuesto como un fraude total; urge una ofensiva a favor de un Nuevo Paradigma entre EU, Rusia y China.

27 de julio de 2017
El Presidente Trump habla en un Jamboree de los Boy Scout en Virginia Occidental, el 24 de julio de 2017. (Whitehouse Photo)

26 de julio de 2017 — El informe del grupo “Veteranos Profesionales de Ingteligencia por la Cordura” (VIPS, en sus siglas en inglés) del cual se informó ayer en este portal, muestra que las computadoras del Comité Nacional Demócrata (CND) no fueron hacheadas, sino que la información que publicó WikiLeaks fue filtrada por alguien con acceso a los servidores del CND. Esos mismos servidores fueron accedidos en julio por alguien más para desacreditar la información de WikiLeaks, alterando la metadata para dar la impresión de que había habido un hackeo ruso. Se puede ver la declaración completa que publicamos ayer con más detalles. Helga Zepp-LaRouche ordenó que esa declaración, junto con un video que está en preparación y se publicará en breve, tenga una circulación internacional en todos los idiomas posibles. “A movilizarse a todo vapor”, señaló Zepp-LaRouche.

Este informe le da un golpe decisivo a la noticia fraudulenta sobre la interferencia rusa en la elección presidencial estadounidense, junto con la rusofobia que ha dominado a los medios informativos de EU y a la mayoría de los congresistas desde hace un año. También implica a la CIA y al FBI en operaciones sucias, luego de que ser reveló recientemente que la CIA había desarrollado programas para crear pistas falsas a las fuentes originales de hackeo que en realidad realizan ellos mismos, tal y como ocurrió en este caso. Los esbirros de Obama, el ex director de inteligencia nacional, James Clapper, y el ex jefe de la CIA, John Brennan, quienes están todavía en la vanguardia del intento de golpe de Estado contra el Presidente Trump, tienen que ser investigados de inmediato, tanto como un nuevo Fiscal Especial como por el mismo Congreso.

Lyndon LaRouche señaló ayer que esta operación traidora estaba dirigida no solo a destruir al esfuerzo del Presidente Trump por acabar con el enfrentamiento imperial de Estados Unidos con Rusia y China, sino también para destruir a toda la economía estadounidense. Trump hizo campaña para restaurar la Ley Glass-Steagall, para desarrollar la infraestructura nacional a gran escala, y para retornar al Sistema Americano de Alexander Hamilton. Pero ha sido encajonado a que gaste su tiempo en defenderse de las acusaciones mentirosas y burdas de haber estado en “colusión” con Rusia. De manera admirable se ha mantenido firme en la procura de esta relación con Rusia, y han iniciado una relación funcional con Rusia para derrotar al Estado Islámico (EIIS), y al mismo tiempo ha dado los primeros pasos para trabajar con China en la Nueva Ruta de la Seda, pero a costas de hacer un lado las medidas urgentes de emergencia necesarias para restaurar la economía estadounidense y prepararse para enfrentar el colapso de la burbuja financiera que se nos viene encima, y que fue creada durante el gobierno de Obama.

El Ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov, identificó este aspecto de la crisis creada por Obama. En entrevista con un periódico curdo, Lavrov dijo que Estados Unidos y Rusia, ambos, “heredaron un montón de problemas” del gobierno de Obama, el cual “decidió hacer cosas sucias para socavar las relaciones entre Estados Unidos y Rusia”, y para generar la “histeria colectiva” contra Rusia.

Trump está mostrando una fortaleza personal para enfrentar los crímenes de esas redes de inteligencia corruptas. Ayer el ex embajador Chas Freeman calificó al programa de la CIA de Obama para armar y entrenar a los terroristas en Siria para derrocar al gobierno de Assad (un programa que Trump canceló esta semana) como una operación “descomunal, peligrosa y dispendiosa” contra un Estado soberano. Freeman elogió a Trump por haber tomado la decisión de acabar con ese programa, y dijo que ese programa ilegal de la CIA contribuyó a “la muerte de cientos de miles de sirios y al desplazamiento de muchos millones más”.

Este es un momento de gran oportunidad. Es totalmente posible, y urgente, aplastar esta traidora operación de “cambio de régimen” contra el Presidente Trump, y necesaria para empezar ya con la tarea de reconstruir a la decadente economía de Estados Unidos, y unirse a China y a Rusia en la construcción de la Nueva Ruta de la Seda, para desarrollar al mundo entero, como lo ha promovido el movimiento de LaRouche desde hace medio siglo.