La prensa le huye a Hersh, bajo la presión de la histeria antirrusa

28 de junio de 2017

27 de junio de 2017 — En un artículo que acompaña la denuncia de Seymour Hersh sobre la falsedad del supuesto ataque sirio con armas químicas del 4 de abril en Khan Sheikhoun, el diario alemán Welt am Sonntag informa que Hersh no pudo lograr que su informe se publicara en ninguna publicación estadounidense y ni siquiera en el London Review of Books, que publicó sus dos denuncias anteriores sobre las guerras en Siria e Iraq. El Review finalmente lo rechazó, después de haber financiado el trabajo de Hersh y la investigación de la evidencia, “como le dijeron a Hersh, debido a su inquietud de que la revista podría verse sujeta a críticas de que pareciera estar tomando partido por los gobiernos sirio y ruso en lo que se refiere a los bombazos del 4 de abril en Khan Sheikhoun”.

Esta parte del relato no se trata tanto sobre la verdad de lo que sucedió en Khan Sheikhoun, sino de la negativa de cualquiera en los medios de comunicación a romper con la mentada “narrativa dominante”. Hersh describe la verdadera lección que aprendió cuando publicó por primera vez el reportaje sobre My Lai en 1969, y el cual, según el Welt, ha sido el leitmotiv de su carrera periodística desde entonces: escribir historias que nadie más quiere escribir, leer o creer. Hersh le dijo al Welt que, “si esta historia crea por lo menos unos cuantos momentos de arrepentimiento en la Casa Blanca, habrá servido un propósito muy elevado”.

El ex analista de la CIA Ray Mcgovern, en un análisis del informe de Hersh en Consortium News, escribe que lo más probable es que el relato de Hersh sea rechazado por los medios corporativos en EU, simplemente porque coincide con la versión de Moscú sobre lo que sucedió y es por lo tanto, ipso facto, “errado”. “Pero los rusos (y los sirios) saben lo que sucedió y si realmente no hubo bombas con gas sarín, ellos saben el uso temerario de Trump de los Tomahawks y los intentos subsecuentes por encubrir al Presidente. Todo esto va a tener repercusiones”. La falta de cobertura en los “medios tradicionales” del artículo de Hersh, dice Mcgovern, “es un indicio de la naturaleza conformista de los medios occidentales de hoy, en donde un análisis alternativo que pone en tela de juicio la sabiduría convencional —incluso cuando provenga de un periodista prestigiado como Sy Hersh— enfrenta tanta dificultad para encontrar un lugar donde se publique”.