Nueva Investigación de Lancet: enorme ineficiencia de EU en prevención de muertes por enfermedades curables

24 de may de 2017

24 de mayo de — En una nueva investigación de la revista médica The Lancet del 18 de mayo, se ve reflejado el derrumbe económico y la crisis política en Estados Unidos, en su muy deficiente y cada vez peor récord para evitar que ocurran fatalidades a consecuencia de enfermedades que no deberían llevar a una muerte temprana. El estudio se titula “Healthcare Access and Quality Index, Based on Mortality from Causes Amenable to Personal Health Care in 195 Countries and Territories, 1990-2015” (Acceso a la atención médica e Índice de Calidad, basado en la mortalidad por causas susceptibles a la atención médica personal en 195 países y territorios, 1990-2015) y en él participaron decenas de colaboradores a nivel internacional, junto con su principal autor, el Dr. Christopher Murray, del estado de Washington. El autor describe los resultados sobre Estados Unidos como “preocupantes” al Washington Post el 18 de mayo, y dijo que “la gente no recibe la atención médica que se debería esperar para las enfermedades que tienen tratamientos establecidos”.

Los investigadores crearon un índice que abarca a 32 causas de muerte, por medio del cual analizaron a los 195 países en un período de 25 años. Trataron de excluir enfermedades y tasas de mortandad relacionadas con problemas locales del medio ambiente. Los investigadores informaron que su índice de calidad de atención médica, HAQ (en sus siglas en inglés), “da una medida más integral que refleja la capacidad del sistema de salud para detectar de manera efectiva los riesgos de muerte prematura para una gama de condiciones, como controlar y como evitar estas muertes”. Entre más alto es el índice, en una escala que va del 1 al 100, tanto más eficiente es el sistema de asistencia médica nacional.

Estados Unidos tiene un índice de 80, que está por debajo del nivel más bajo del segundo grupo de naciones, (desde el nivel más alto), en cuya categoría más alta se cuenta a Australia, Japón, Canadá y la mayoría de Europa occidental, excepto Gran Bretaña, la cual está igualmente en la categoría dos. Para tener una idea, los extremos de las cifras del HAQ en el tiempo, van desde 23 para Etiopía en 1990, que luego mejoró; y en el nivel más alto, superando los 90 en el 2015, están Suiza, Suecia, Noruega e Islandia. Desde el 1990, de las 195 naciones que fueron estudiadas, 167 han mejorado este índice, de las cuales China es la nación que tuvo la mayor mejoría, luego Turquía y Perú.

En donde falla Estados Unidos es en el hecho de que tiene tasas relativamente altas de mortandad por nueve enfermedades cuyos patrones de fatalidad podrían ser mucho menores con los tratamientos apropiados: enfermedad cardíaca hipertensiva, enfermedad renal crónica, diabetes, enfermedad cardiaca isquémica, linfoma de Hodgkin, cáncer de piel distinto del melanoma, infecciones de las vías respiratorias bajas, trastornos neonatales, y las complicaciones adversas en tratamientos médicos.

En el caso de Estados Unidos, el patrón general es evidente, y documentado al nivel de investigaciones por condado, de personas en condiciones de pobreza y desesperación que no reciben tratamiento médico, o que tienen que recorrer enormes distancias para llegar al hospital. Cuando se toma en cuenta la tasa de mortandad por sobredosis de drogas, y muertes por accidentes de carro y heridas relacionadas con las drogas y el alcohol, la caída en la expectativa de vida en Estados Unidos es dramática. El Institute for Health Metrics and Evaluation, que dirige el Dr. Murray en la Universidad de Washington, primero publicó un informe de 96 páginas sobre esto en el 2003 (en la revista de la Asociación Médica Americana, JAMA del 10 de julio), en donde señalaba, por ejemplo, que desde 1985 la expectativa de vida de las mujeres en EUA se había detenido o se había reducido en casi 1500 de los 3000 condados que hay en Estados Unidos. La Executive Intelligence Review EIR publicó mapas de los condados donde se muestra el colapso de la salud en Virginia Occidental y Oklahoma. Durante los años de las Presidencias de George Bush y Barack Obama, la situación pasó de mal a peor. En el 2012, una serie de investigaciones desarrolladas en la Universidad de Princeton documentaron esto, y mostraron patrones de la caída a nivel nacional en la expectativa de vida para categorías enteras de la población.