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Arabia Saudita es la fuente del terrorismo. Trump tiene que dejarla y mantenerse en el Nuevo Paradigma

23 de may de 2017
El Presidente Donald Trump y el rey Salman bin Abdulaziz Al Saud de Arabia Saudita en la reunión de líderes del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes de los Países del Golgo Pérsico, el domingo 21 de mayo de 2017,ein Riad. (Foto oficial de la Casa Blanca).

23 de mayo de 2017 — Mientras que el Presidente Donald Trump estaba ocupado en ceremonias innombrables con los saudíes adoradores del becerro de oro el domingo 21, el nuevo paradigma de la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China se promocionaba de manera prominente en los periódicos de los Estados del Golfo. E Irán, una nación fundamental en el desarrollo de los nuevos Puentes Terrestres Euroasiáticos, respondía de manera amigable a las provocaciones extremas de Trump, y ofrecen esperar simplemente a que llegue a una política más sensata.

Arabia Saudita es el lugar en donde se educó prácticamente a todos los extremistas y terroristas islámicos que hay en el mundo. No va a ayudar en nada a un Presidente de Estados Unidos a reconstruir la ciudad en contra de la cual lanzaron la destrucción hace 15 años, no más de lo que van a reconstruir el Yemen que han allanado y atormentado ahora. En ese sentido, Arabia Saudita ha detenido sus proyectos de energía y otros proyectos de infraestructura desde que cayeron los precios del petróleo, exactamente lo contrario de los proyectos donde todos ganan de la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China.

Más importante todavía que las novedades que está cubriendo la prensa del Golfo Pérsico sobre el éxito extraordinario de la cumbre sobre la Franja y la Ruta en Pekín, cuando estuvo ahí el Presidente Trump, es el contenido mismo de las novedades. Se concentran en la campaña de 30 años por el “Puente Terrestre Mundial” de Lyndon y Helga LaRouche, que fue la semilla de la iniciativa ahora exitosa de la “Nueva Ruta de la Seda” de China. El relato extraordinario que hace el doctor Ahmed Al-Kedidi apareció en los periódicos oficiales de Qatar y de Omán y otros varios periódicos privados y en portales electrónicos de la región del Golfo durante el fin de semana.

Lyndon LaRouche comentó que esto se hace eco del papel cada vez más importante que juega Helga Zepp-LaRouche —quien participó activamente en varios eventos durante la cumbre de Pekín— en el desarrollo de la Franja y la Ruta hacia el Puente Terrestre Mundial. Mientras que la región del Pacífico se vuelve más predominante en lo económico y crece rápidamente.

El Presidente Trump se tiene que reenfocar con urgencia en la reconstrucción y en la recuperación de Estados Unidos, en especial en su propia ciudad hogar, Nueva York, cuya zona metropolitana se está volviendo en una peligrosa zona de desastre infraestructural. Los más simples viajes dentro de la metrópoli se han vuelto peligrosos e inseguros para millones de personas. Se necesitan acciones ahí de inmediato y enseguida, dijo LaRouche, que se forme una comisión de expertos para exigir que se haga.

Cuando Trump se enfocó en esta reconstrucción, el Presidente Xi de China y el primer ministro Abe de Japón vinieron a reunirse con él para hablar de planes de inversión definidos, en infraestructura de transporte, en lo que ellos son los campeones del mundo. Ese es el nuevo paradigma, desde los grandes proyectos hasta la exploración del espacio y la investigación en fusión nuclear, todo en cooperación entre las naciones.

Y en cuanto a la seguridad y el combate al terrorismo también, la relación con Rusia es todavía la más estratégica para el gobierno de Trump, así como la relación de Rusia con Irán.

El pueblo estadounidense no va a olvidar quien patrocinó a los atacantes del 11-S, no después de que lucharon contra Bush y Obama para dar a conocer la información “secreta” al respecto. El Presidente Trump debe ver hacia el nuevo paradigma para procurar la cooperación en lo que él prometió a la ciudadanía que haría.