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La Nueva Ruta de la Seda se extiende por el mundo, incluso en Estados Unidos; por eso es que Trump está bajo ataque

may 18, 2017
El Presidente Trump y el Presidente Erdogan dieron una declaración conjunta en el Salón Roosevelt Room de la Casa Blanca, el martes 16 de mayo de 2017 en Washington, D.C. (Whitehouse Instagram)

18 de mayo de 2017 — En tanto que los dirigentes del mundo regresan a sus países de origen luego de participar en el histórico Foro Internacional de la Franja y la Ruta en Pekín, declaran a lo largo y ancho por todas partes que se ha establecido un nuevo paradigma para los asuntos del mundo, tanto económica como culturalmente. En un sentido muy real, el título del Informe Especial de EIR de 2014, La Nueva Ruta de la Seda se vuelve el Puente Terrestre Mundial, se ha convertido en una realidad.

En Europa, los italianos están integrando, con la ayuda de China, una nueva Asociación Portuaria del Adriático Norte, junto con Eslovenia y Croacia, mediante la cual se van a actualizar los puertos y van a construir conexiones ferroviarias hacia Europa Oriental y Occidental. Los griegos, con ayuda china, contemplan una segunda ruta ferroviaria desde el recién ampliado Puerto del Pireo (actualizado por China), que correrá por la costa oeste hacia los Balcanes. El Presidente checo, Milos Zeman, se burló de quienes se quejan de que la Franja y la Ruta está dividiendo a Europa, y dijo que Europa ya está dividida horriblemente, pero que se le puede unir mediante la misión común de la Ruta de la Seda. El primer ministro de Hungría, Viktor Orban, dijo que muchos países están hartos de sermones sobre los derechos humanos y el libre mercado, y que “el viejo modelo de la globalización está muerto”, ya que la Ruta de la Seda está creando un paradigma global basado en el desarrollo.

En Asia, Japón está hablando de unirse al Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura (BAII) y de un intercambio de visitas entre el Presidente chino Xi Jinping y el primer ministro Shinzo Abe, a instancias del Presidente Trump. El Presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, planea revivir el desarrollo conjunto de los ricos recursos del Mar de China Meridional con China y Vietnam, ahora que se han rechazado en toda Asia los planes de guerra de Obama en el Mar de China Meridional, así como por el gobierno de Trump.

En Iberoamérica, la secretaria general de la Comisión Económica para América Latina (Cepal) de la ONU, Alicia Bárcena, elogió la Iniciativa de la Franja y la Ruta como “una renovación y un profundo compromiso con los valores fundamentales para nuestro bienestar económico y social global”, e hizo un llamado “a las naciones de América Latina y el Caribe a sumarse al potencial que tiene esta iniciativa de la Franja y la Ruta para redefinir al capitalismo a través de la igualdad y dignidad de las personas”. Asimismo, el director del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno, declaró que Iberoamérica es ya en gran medida parte de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, la cual “no es solo un grupo limitado de países, sino del mundo entero”.

En África, el primer ministro de Etiopía, Haile Mariam Desalegne, dijo que la Franja y la Ruta “abre la puerta para que las economías emergentes y en desarrollo contribuyan al crecimiento económico global”. El Presidente de Kenya, Uhuru Kenyatta, dijo que “la Iniciativa de la Franja y la Ruta le da a nuestro continente la oportunidad de hacer un cambio de paradigma. El África poscolonial se ha atascado en un atolladero. Formar parte de la Franja y la Ruta le permite al continente moverse a una nueva plataforma, mediante la cual la colaboración global permitirá agregar valor, innovación y mayor prosperidad”.

Un entusiasmo similar se puede ver en la prensa de las naciones de todo el sector en desarrollo.

Y en Estados Unidos, el representante del gobierno de Trump en el foro de Pekín, Matthew Pottinger, estableció un “Grupo de Trabajo Americano de la Franja y la Ruta”, para integrar a las compañías estadounidenses al proceso de la Franja y la Ruta. Más allá de eso, Pottinger invitó a China a asistir a la “Cumbre de Inversión SelectUSA”, del 18 al 20 de junio, en la zona de Washington, DC, para brindarle a China oportunidades de inversión en Estados Unidos.

Sin embargo, cualquiera que dependa de la prensa estadounidense, o de los informes del Congreso de Estados Unidos, para conocer las novedades, no sabría nada de esto. Más bien, casi la totalidad del ciclo noticioso de las 24 horas en Estados Unidos consiste de las declaraciones histéricas para despotricar contra el Presidente Trump. Si se creyese cualquiera de esas chácharas, se pensaría que el Presidente es un títere de la malvada Rusia y la malvada China, que es culpable de traición por hacer su trabajo y hacer lo que prometió en su campaña, es decir, acabar con los planes de guerra de Bush y Obama de “cambio de régimen” y restaurar la infraestructura industrial de Estados Unidos, y los empleos que llevan consigo.

No se crean las mentiras de que Trump está a la defensiva, que sus acciones han socavado su credibilidad, como lo repiten hasta al cansancio en los medios estadounidenses. El hecho es que Trump está a la ofensiva, para acabar la era imperial británica de la historia. Los británicos y sus piezas en Estados Unidos, los neoconservadores en ambos partidos y en Wall Street, y los elementos corruptos de la comunidad de inteligencia, en especial del FBI, andan absolutamente histéricos porque su división geopolítica del mundo y su capacidad para inducir a la población de Estados Unidos a aceptar pasivamente la austeridad y la guerra, se está destruyendo con las medidas de Trump para llevar a Estados Unidos hacia la Nueva Ruta de la Seda, y para colaborar con Rusia para aplastar al azote del terrorismo. Su intención declarada de restaurar la Glass-Steagall simplemente lleva a los agentes británicos a un grado mayor de pánico.

Como lo reiteró Helga Zepp-LaRouche en sus discursos y entrevistas en China el pasado fin de semana, en donde fue oradora en la Cumbre Global de los Centros de Estudio del Foro de la Franja y la Ruta; si Donald Trump logra llevar a Estados Unidos al nuevo paradigma de la Ruta de la Seda global, será recordado como uno de los grandes presidentes de la historia estadounidense.