La “paz” en Colombia con las FARC inunda de cocaína a Estados Unidos

12 de may de 2017

12 de mayo de 2017 — El Presidente colombiano Juan Manuel Santos se reunirá con el Presidente Trump el 18 de mayo, con la esperanza de lograr que el escéptico gobierno de Trump tolere el acuerdo de “paz” con el cartel de la cocaína FARC, que le impuso al país por encima de la voluntad de los ciudadanos colombianos que votaron en contra del acuerdo. La “paz” de Santos con los asesinos de las FARC no es otra cosa que el último intento de incorporar a los carteles de las drogas (y su dinero) al gobierno, como lo han pedido durante décadas Wall Street y Londres. Santos sabe que si Estados Unidos se opone, sería el beso de la muerte para su odiado acuerdo, que solo pudo imponer a la fuerza porque contaba con el 100% de respaldo del Presidente Obama y el gobierno de su majestad en Gran Bretaña.

Según una denuncia publicada el 9 de mayo en el Washington Post, el acuerdo de Santos con el cartel de las FARC ya ha provocado una gigantesca explosión de consumo de coca y cocaína que está matando a ciudadanos estadounidenses, incluso antes de que se lleve a cabo cabalmente.

Más de 460,000 acres (186,155 hectáreas) están dedicadas ahora a la producción de coca en Colombia, una cantidad que rompe récord hasta la fecha. El año pasado se produjeron en el país 710 toneladas métricas de cocaína, ¡comparadas con las 235 en el 2013! Como resultado de esto, la oferta de cocaína ahora es dramáticamente mayor que la demanda, informó William Brownfield, jefe de la Oficina antidrogas del Departamento de Estado, con el efecto añadido de que el flujo de cocaína colombiana barata hacia Estados Unidos es tan grande que está creando su propia demanda. El uso de cocaína se está disparando en Estados Unidos. Las muertes por sobredosis de cocaína han alcanzado niveles que no se tenían hace 10 años y el número de jóvenes que reconocieron haber probado la cocaína por primera vez se elevó en un 61% entre el 2013 y 2015, según un informe de la Administración de Servicios de Abuso de Sustancias y Salud Mental de EU, citado en el Washington Post.

Bajo el acuerdo con el cartel de las FARC, se paró totalmente, incluso antes de que se firmara el acuerdo, la fumigación aérea para erradicar los cultivos de coca. Después, el gobierno anunció que bajo el programa de erradicación “voluntaria” —el cual van a supervisar las FARC en “su” zona— se les pagarán $12,000 dólares por familia en un período de dos años a las comunidades que decidan erradicar voluntariamente las cosechas. La única “amenaza” que se conservó es que las fuerzas armadas colombianas serán enviadas a las zonas selváticas a destruir los arbustos de coca a mano.

Así que, como bien lo sabían los autores del plan, las comunidades rurales están sembrando como locas para poder entrar en el próximo programa, en tanto que la otrora efectiva policía antinarcóticos está volando ahora en helicópteros Black Hawks provistos por Estados Unidos, para arrojar volantes en las plantaciones de coca “a escala industrial” para informar a los campesinos lo que deben hacer para entrar al programa.