Demanda: la pista del dinero del 11 de septiembre para los secuestrados lleva directo a la monarquía saudí

18 de abril de 2017

17 de abril de 2017 — Una demanda presentada por separado el 20 de marzo por el abogado principal de los cientos de familias del 11 de septiembre que están demandando a los saudíes bajo la Ley Justicia Contra los Patrocinadores del Terrorismo (JASTA, en sus siglas en inglés), indica que el rastreo del dinero de los secuestradores lleva directo hasta una monarquía saudí que lo sabía. Estas pistas salieron a relucir luego de que Barack Obama se vio forzado a dar a conocer las “28 páginas” que se habían mantenido secretas durante muchos años, de la Investigación Conjunta del Congreso sobre el 11 de septiembre, y ahora por primera vez el bufete de abogados Kreindler and Kreindler pudo presentar la primera moción realmente nueva en el caso en más de una década.

Un artículo en la revista Politico del 7 de abril, “La búsqueda de un hombre para probar el financiamiento de Arabia Saudita al 11-S” informa que en la presentación de la demanda, el abogado James Kreindler sostiene que puede demostrar la ruta real de $370,000 dólares en pagos de la monarquía saudí a los secuestradores. En resumen, la demanda presenta evidencia de que el Ministerio Saudí de Asuntos Islámicos conscientemente dio dinero para toda la operación de los secuestradores.

Las “28 páginas” aportaron una pista que nunca se había investigado antes: “Era una referencia a una fundación somalí sin fines de lucro, que según un agente del FBI, ‘pudo haberle permitido al gobierno saudí proporcionar el financiamiento a al-Qaeda a través de medios indirectos o encubiertos’ ”. El bufete de abogados pudo identificar a esa “fundación” en San Diego, una operación de un solo hombre, de un somalí llamado Omar Abdi Mohamed, quien fue deportado en el 2004 por haberle mentido al ICE de que su fundación no había recabado casi nada de dinero.

De hecho, el Ministerio Saudí, a través de un “diplomático” de su embajada en Washington, Khaileid Sowailem, le había hecho llegar fondos extras a una “fundación” en Chicago llamada Global Relief. Y Global Relief le “otorgó” simultáneamente $370,000 dólares a la fundación somalí falsa de San Diego, que se suponía que debía ayudar a somalíes en Estados Unidos. A su vez, Omar Obdi Mohamed emitió 65 cheques por un total de $370,000 dólares a un servicio islámico de envíos por cable dirigido por Mohamed Sulaiman Barre, quien estaba en Karachi, Paquistán, trabajando directamente con Khalid Sheikh Mohammed (quien había dicho en entrevista cuando estaba en la prisión de Guantánamo que él trabajaba para Arabia Saudita). Khalid Sheikh Mohammed envió el dinero a su sobrino en Dubai, quien se lo transmitió a los secuestradores, de nuevo para un total de $370,000 dólares, que la Comisión sobre el 11 de septiembre (2004) calculó que fue lo que los secuestradores gastaron cuando se estaban preparando para llevar a cabo los ataques del 11 de septiembre.

Kreindler considera que es muy importante que se confirme la identidad del “diplomático” saudí del Ministerio de Asuntos Islámicos, como la persona de Khaileid Sowailem. Sowailem probablemente le pagó también un salario directo al somalí de San Diego, Omar Abdi Mohamed. Y el teléfono de Sowailem en la embajada de Washington, DC, registra 30 llamadas en el 2001 con Omar al-Bayoumi, quien estaba en San Diego entregándole fondos y dándole consejos a dos de los secuestradores y cuyo salario se duplicó súbitamente con este propósito. Sowailem dejó la embajada y salió de Estados Unidos en el 2004, después de que arrestaron en San Diego al somalí Omar Abdi Mohamed.

El bufete Kreindler le ganó una demanda a Libia y obtuvo $3 mil millones de dólares en el arreglo por el bombazo de Lockerbie de 1988. James Kreindler parece haber discutido con Politico una posible estrategia final, con base en lo irrefutable de su nueva evidencia, para hacer que Arabia Saudita acepte un arreglo de la forma en que lo hizo Libia.