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Los británicos se acreditan el desastroso error de Trump. Se tiene que destruir al imperio, ya, para evitar una guerra mundial

12 de abril de 2017
El ministro británico de Relaciones Exteriores, Boris Johnson. Foto: BackBoris2012 Campaign Team CC-SA

12 de abril de 2017 — Los británicos se atribuyen plenamente la responsabilidad del ataque criminal sobre Siria de la semana pasada; por “persuadir” al Presidente Trump a volverse contra Assad y los rusos; y por desplegar al Secretario de Estado de EU, Rex Tillerson, a Moscú a nombre del imperio británico a decirle al gobierno de Putin que se tiene que salir de Siria o enfrentar la guerra. Esta última afirmación, de que Tillerson anda en Moscú como títere de Londres en su visita del martes y miércoles, todavía está por verse, y podría ser una mentira total, pero no hay límites para los funcionarios británicos ni para las prostitutas de la prensa británica (incluyendo a las de Estados Unidos) para tratar de dictarle a Tillerson que ese debe ser su papel.

En realidad, la reunión de Ministros de Relaciones Exteriores del G7 concluyó en Italia ayer, y resultó en un revés para los planes británicos. El Secretario de Relaciones Exteriores británico, Boris Johnson, exigió más sanciones contra Rusia, alegando que el gobierno fue cómplice en el supuesto ataque sirio con armas químicas. Pero tanto los representantes europeos como los japoneses rechazaron eso de plano, y en cambio exigieron que se lleve a cabo una investigación de la ONU para determinar los hechos en torno al incidente de las armas químicas. La solución alternativa de los británicos es que van a provocar otro incidente en Siria y van a embaucar a Trump de nuevo para que cometa otro error garrafal militarmente.

Mientras tanto, el Presidente Putin y el Ministerio de Defensa ruso informaron ayer que los terroristas en Siria están trasladando armas químicas hacia cuatro lugares importantes, para “fraguar otro pretexto para acusar al gobierno sirio de utilizar armas químicas y provocar más ataques aéreos de Estados Unidos”. El Ministerio de Defensa “advirtió en contra de cualquier medida inadmisible de ese tipo”. Putin dijo que esto es una repetición de 2003, cuando el gobierno de Bush alegó que el gobierno de Iraq tenía armas químicas y nucleares, con el fin de justificar un ataque, “que terminó con la destrucción del país, una mayor amenaza terrorista y el surgimiento del EIIS en la arena internacional; ni más ni menos”.

“El imperio británico ha sido el enemigo de la humanidad desde hace mucho tiempo”, señaló Lyndon LaRouche ayer, en respuesta a la campaña británica. “¡Acaben con el sistema británico! Estados Unidos es una NACIÓN, ha sido una nación siempre, a pesar de algunas dificultades y confusiones, así que no debemos someternos. Lo podemos lograr; organizar con NUESTROS instrumentos para acabarlos. ¡Somos ciudadanos de Estados Unidos! No se rindan. Las naciones de Asia están participando, algunas personas en Europa. Ellos tienen DERECHOS; aquellos bastardos no tienen derechos”.

“Nosotros representamos a los pueblos del mundo. No todos están de acuerdo con eso, pero tenemos autoridad para determinar cuál debe ser la relación entre los pueblos. Se deben eliminar políticas como esa, y la gente que las ejecuta debe ser castigada. Hagan esto, y ganamos. Cualquier otra cosa, perdemos. Acaben con eso, los británicos en particular”, agregó LaRouche.

Innumerables patriotas estadounidenses advierten que la locura que salió del gobierno de Trump la semana pasada contradice por completo a todo lo que Trump se había comprometido durante su campaña, desde “ya no más policía mundial”, hasta ser amigo de Rusia, y de ser Presidente de Estados Unidos, no del mundo. Lo que no dicen, en casi todos los casos, es el papel abierto y descarado de los británicos y de sus piezas en Estados Unidos.

Un ejemplo flagrante: El diario The Guardian de Londres, amenazó abiertamente a Siria con el “tratamiento de Libia”, y alega que Tillerson le “ofrecerá al régimen de Putin una opción simple, entre romper con Bashar al-Assad y dejarlo a su suerte... o seguir respaldándolo y arriesgar un resultado tipo libio”. Y dicen más: “El líder libio, Muammar Gadafi, fue depuesto violentamente y asesinado en 2011 por los rebeldes, con el apoyo aéreo de las potencias de la OTAN, incluyendo al Reino Unido”. Esta cloaca británica no se molesta en mencionar que Libia, una nación próspera y relativamente pacífica hasta que los británicos y sus secuaces saudíes armaron a los terroristas wahabbíes para provocar una guerra civil, con la bendición de Obama, se ha convertido ahora en un infierno y es el centro desde donde millones de personas son expulsadas de sus hogares como refugiados por toda la región.

Cabe señalar precisamente, que el domingo Tillerson señaló que es el desastre en que se ha convertido Libia ahora, el motivo por el cual Estados Unidos (si es que Tillerson hablaba realmente por el gobierno) no forzará el mentado cambio de régimen sobre Siria. Su reunión hoy en Moscú será decisiva para determinar la dirección de este peligroso proceso.

La organización de Profesionales de la Inteligencia Veteranos por la Cordura (VIPS, por sus siglas en inglés) publicó ayer un “Memorándum para el Presidente Trump”, que comienza: “Le escribimos para darle una advertencia sin ambigüedades de la amenaza de hostilidades armadas con Rusia, con el riesgo de una escalada hacia una guerra nuclear”. El documento está firmado por 24 prominentes ex oficiales de inteligencia del gobierno de Estados Unidos y de las instituciones de inteligencia militar. La organización VIPS fue fundada en enero de 2003 por oficiales de inteligencia que veían entonces que se le había mentido al Presidente Bush sobre las inexistentes armas de destrucción masiva en Iraq. En este mismo sentido, escriben ahora, “nuestros contactos en las fuerzas armadas de Estados Unidos en la zona nos han dicho... que no hubo ningún ‘ataque con armas químicas’ de los sirios”, sino que los rusos y los sirios dicen la verdad, de que una instalación de armas químicas de los terroristas, que se creía que era un depósito de armas convencionales de los terroristas, ocasionó el desastre. Hacen un llamado a Trump para que le diga a Tillerson que organice de inmediato una reunión cumbre con Putin para “evitar que las relaciones con Rusia caigan en un el total deterioro”.

LaRouche concluye que somos testigos de “una traición contra Estados Unidos desde adentro, que utilizan fuerzas dentro del gobierno para destruir al gobierno. Ninguna institución británica tiene el derecho de intervenir en los asuntos de Estados Unidos. Obama es un ejemplo de esta perversidad. La humanidad tiene que aprender a luchar, para acabar con cosas que están mal. El imperio británico está mal, con algunas personas buenas escondidas bajo sus faldas. La gente debe tener las agallas para hacer lo que se debe hacer. Ha llegado el momento de aplastar esto. Hagamos que esta nación y otras naciones acuerden esto”.