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Hay bases para la confianza. ¡Únanse a la causa!

15 de marzo de 2017
El Presidenet de China, Xi Jinping, y el primer ministro de India, Narendra Modi, en el Consejo de Jefes de Estado de la Organización de Cooperación de Shangai, en junio de 2016. Foto: Kremlin.ru

15 de marzo de 2017 — Si nomás se siguen los chismes de cada hora en los medios dominantes y en las declaraciones de los funcionarios electos, solo se ve confusión e imposibilidad de nada, o peor. Pero dando un paso atrás, viendo el panorama completo, en el marco de tiempo apropiado, se ve como hay bases para la confianza. Estados Unidos se puede liberar de su sujeción a las políticas del sistema imperial británico, del monetarismo, la guerra y de las tonterías anticientíficas que han mantenido al mundo sumido por décadas.

Vean dos de las medidas identificadas por el movimiento de LaRouche y colaboradores, como decisivas para poner a Estados Unidos en línea con el nuevo paradigma y hacer avanzar al mundo. Primero, la ley Glass-Steagall, como el primer paso para echar a andar a la política económica en un modo acorde con las Cuatro Leyes de LaRouche; y segundo, hacer que Estados Unidos se una a la modalidad de “todos ganan” que abandera la iniciativa de la Nueva Ruta de la Seda en el mundo. Ambas posibilidades están vivas y como parte del orden del día para hacerlos realidad.

Esta semana, la discusión en torno a la Glass-Steagall que inició el lunes 13 en Washington, DC, el vicepresidente de la Corporación Federal de Seguros de los Depósitos (FDIC, en sus siglas en inglés), Thomas Hoenig, cobró atención transatlántica e hizo sonar las alarmas en Wall Street y la City de Londres. Eso se refleja, por ejemplo, en la cobertura que recibió en Europa, desde el diario Die Welt en Alemania, hasta el Financial Times en Londres. Mientras tanto, varios legisladores en las capitales de los estados de EU, y otros, exigen que el Congreso actúe ya para aprobar la Glass-Steagall.

Sobre el potencial de que Estados Unidos se alinee con el enfoque de la Nueva Ruta de la Seda, las perspectivas de una reunión en abril entre el Presidente Donald Trump y el Presidente de China, Xi Jinping, abre las expectativas promisorias para un nuevo rumbo en las relaciones entre ambos países. Este próximo fin de semana, estará en China el Secretario de Estado de EU, Tillerson, para avanzar las conversaciones.

Cierto que no “controlamos” lo que va a hacer Trump exactamente o sus asociados. Pero la dinámica internacional es favorable y propicia para que Estados Unidos se libere.

Estamos a 60 días del gran evento en China el 14 y 15 de mayo, el “Foro de la Franja y la Ruta para la cooperación internacional” (se pude consultar en su página en inglés: http://www.brfmc.org/en). Hay que ver en retrospectiva cómo se llegó a este punto en los últimos seis meses.

En septiembre pasado, hubo una confluencia de conferencias internacionales, que plantearon en conjunto la perspectiva del desarrollo del interés común: El Foro Económico Oriental en Vladivostok, Rusia; el Grupo de los 20 en Hangzhou, China; la cumbre de los países del sudeste asiático del ANSEA, en Vientiane; y la Asamblea General de la ONU, en la que China presentó su Iniciativa de la Franja y la Ruta por un “futuro común” de crecimiento y acabar finalmente con la pobreza. Luego en octubre, se realizó la cumbre anual del BRICS en Goa, India. En diciembre, la APEC realizó su cumbre en Perú. Y en medio de todo esto, las elecciones presidenciales de noviembre en Estados Unidos resultaron en un mandato para sacar a los Bush, Obama, Hillary y la pandilla de Londres.

Ahora cada vez más países se alinean en la senda del nuevo paradigma para el desarrollo. El martes 14 se inició el “Diálogo de alto nivel sobre las iniciativas de integración Asia-Pacífico”, que fue convocado por el gobierno chileno. Luego de que el Presidente Trump desechó el fraude de la Asociación Transpacífica (TPP, por sus siglas en inglés), de la cual formaba parte Chile de muy mala gana, el gobierno chileno organizó esta reunión de dos días para analizar las opciones posibles para la integración Asia-Pacífico, pero con la participación de China. El Secretario de Estado de EU, Rex Tillerson, envió la semana pasada un mensaje al ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Heraldo Muñoz, en donde lo felicita por tomar esta iniciativa. A la reunión asisten ministros de los 12 países signatarios del TPP, más China, Corea del Sur y Colombia. El embajador de EU en Chile participará en la misma. Por otra parte, la Presidente de Chile, Michelle Bachelet, asistirá a la cumbre de la Franja y la Ruta en mayo.

Pero si se contempla un panorama mayor al del medio año pasado, se puede ver que las bases para el optimismo son mayores. En diciembre de 2014, cuando EIR publicó su Informe Especial “The New Silk Road Becomes the World Land-Bridge” (La Nueva Ruta de la Seda se vuelve el puente terrestre mundial), como se recordará, muchos, incluso en la misma China, no comprendían todavía el proceso que estaba transformando al mundo, y la idea todavía parecía extraña. Lo mismo con la reacción que encontrábamos a principios de ese mismo año con las “Cuatro Leyes” de Lyndon LaRouche, que especifican lo que se debe hacer para crear una economía productiva.

Ahora, esas ideas les están pareciendo evidentes por si mismas a millones. Se han vuelto ya la cuestión central de la pelea en el mundo y se han convertido en la causa por el nuevo paradigma. ¡Esa es una causa para el regocijo!

                                                                                                                                                                                                                                                                                        

MATERIAL DE APOYO


Chile convocó a cumbre para analizar la Integración del Asia-Pacífico, luego de la feliz desaparición del TPP

15 de marzo de 2017 — Los días 14 y 15 del actual se realiza en Viña del Mar, la cumbre convocada por el gobierno de Chile titulada “Diálogo de Alto Nivel sobre las iniciativas de integración Asia-Pacífico”. Luego de que el Presidente Donald Trump desechó la mentada Asociación Transpacífico (TPP, en sus siglas en inglés), del cual Chile era uno de los países miembro, el gobierno chileno organizó esta cumbre para analizar las posibles opciones de integración en la región Asia-Pacífico. Obama había basado toda su política en el llamado “pivote de Asia”, con la intención de rodear y aislar a China, militar y económicamente por medio del TPP, un acuerdo de comercio con las naciones de Asia y del Pacífico, que excluía a China.

China es el socio comercial más importante que tiene Chile, y la Presidente Michelle Bachelet asistirá a la cumbre en China el 14 y 15 de mayo, del “Foro de la Franja y la Ruta de Cooperación Internacional”. En la cumbre de Chile asisten ministros de Comercio y de Relaciones Exteriores de 12 países miembros del fenecido TPP, además de representantes de China, Corea del Sur y Colombia. La delegación de China la encabezará Yin Hengmin, un representante del Ejecutivo Chino para Asuntos de Latinoamérica. Aunque Estados Unidos estará representado solo por su actual embajadora en Chile, Carol Pérez, el Secretario de Estado, Rex Tillerson, le envió la semana pasada un mensaje a Heraldo Muñoz, ministro de Relaciones Exteriores de Chile, felicitándolo por haber adoptado esta iniciativa.

Hoy en su conferencia de prensa, Hua Chunying, vocera del ministerio de Relaciones Exteriores de China, advirtió que el propósito de la cumbre chilena no es debatir sobre el fallido TPP, como algunos medios de comunicación han informado, sino más bien “hablar sobre la integración de la región del Asia-Pacífico”. Xinhua comentó ayer explícitamente que en vez de promover el libre comercio, el propósito del TPP siempre había sido de ser un vehículo para “aislar a China”. Heraldo Muños le dijo al diario chileno El Mercurio, que ”trabajaremos con quienes estén disponibles en apertura e integración. Si es China hoy día, será así; ojala sea Estados Unidos... Tenemos que tener una actitud realista y flexible, y eso es lo que hemos hecho siempre en materia de política internacional y de comercio exterior, por eso es que digo: esto no es suma cero. Las guerras comerciales sabemos cómo terminan”. Entre las opciones que tiene Chile, dijo, están la Asociación Económica Integral Regional (RCEP, su sigla en inglés) y la iniciativa del Acuerdo de Libre Comercio del Asia Pacífico (FTAAP en sus siglas en inglés), que promueve China en el marco de la APEC.