Científicos dan clases públicas en las calles de Argentina para protestar contra los ataques del gobierno contra la ciencia

2 de marzo de 2017

2 de marzo de 2017 — Mientras que Mauricio Macri, Presidente neoconservador de Argentina, literalmente se atrincheró dentro del Congreso para inaugurar la sesión de apertura de la Asamblea Legislativa, jóvenes científicos e investigadores universitarios estaban en las calles en todo el país, dando clases, talleres, trabajos de laboratorio sobre una variedad de temas para educar a los ciudadanos sobre el valor de la educación y la investigación científica, que Macri tiene la intención de eliminar por medio de brutales recortes presupuestales.

Cuando Macri daba su discurso, científicos afiliados al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), donde Macri redujo en un 50% el número de beneficiarios de becas, esta institución estaba llevando a cabo una feria científica en la Plaza de los Dos Congresos en Buenos Aires, en tanto sus colegas en muchas otras provincias argentinas organizaron actividades similares. En la provincia de San Juan, los científicos se manifestaron lavando platos, como forma de reclamar la falta de presupuesto para la ciencia, semejando las políticas de Macri a las de Domingo Cavallo, Ministro de Finanzas propiedad de Wall Street, quien en la década de 1990 dijo que Argentina no necesitaba tener científicos y les dijo que fueran y buscaran trabajo como lavaplatos.

Lucila D’Urso, una investigadora que trabaja en el Instituto Gino Germani de la Universidad de Buenos Aires (UBA), y es miembro del grupo Jóvenes Científicos Precarizados (JCP), le dijo al diario el Cronista que “la idea es salir del laboratorio a la calle... para visibilizar nuestro trabajo y la situación crítica por la que atraviesa la ciencia por el recorte presupuestario y de becas para el Conicet”. La idea es “seguir haciendo ciencia, pero a la vista del público”, dijo ella. La Facultad de Geofísica de la UBA tenía un stand sobre cómo se suceden los terremotos y cómo hay que responder a ellos; la Facultad de Medicina de la UBA hizo talleres sobre problemas cardiológicos y de otros problemas de salud; la Comisión Nacional de Energía Atómica (CONEA) tiene un stand en el que mostrarán los usos pacíficos de la energía nuclear; y los científicos jóvenes tuvieron una exposición con un programa en el cual demostraron el tiempo y la inversión que se requiere para educar a un científico, “y que el recorte presupuestario implica no sólo la expulsión de los trabajadores sino también la finalización de numerosas líneas de investigación”, explicó D´Urso.