Un éxito el maravilloso Concierto de Diálogo Musical de Culturas en Copenhague

febrero 28, 2017

Concert: A musical dialogue of cultures/En musikalsk dialog mellem kulturer

Copenhague, 18 de febrero de 2017 — Vinieron de todas partes del mundo. Llegaron con regalos. No eran regalos que pudieras tocar con las manos. Sino regalos que llegaban al alma. Regalos de música hermosa y bellas danzas.

Y la gente vino a escucharlos. Y siguieron llegando, y llegaban más personas hasta que ya, de las 120 sillas disponibles, no quedaba ninguna vacía. Y luego ya no había espacio para colocar más sillas, la gente se quedó de pié en los pasillos, y en el lobby, y se sentaron detrás de las cortinas. Habían daneses, habían diplomáticos, otras personas también, de muchas naciones, eran unos 200 en total.

El mismo diálogo de culturas entre los copatrocinadores del concierto, fue lo que contribuyó al éxito: el Instituto Schiller, la organización Diálogo Ruso-Danés, la Casa Rusa de Copenhague, y el Centro Cultural de China de la embajada China (que está por abrir, y facilitó la comida que se ofreció en el intermedio). El concierto tuvo lugar en el Centro Ruso para la Ciencia y la Cultura, de la embajada de Rusia.

Primero, el presidente del Instituto Schiller en Dinamarca le dijo al público asistente al evento, que tenemos en estos momentos una oportunidad única en la historia mundial, en que existe el potencial para que Estados Unidos se una al nuevo paradigma de desarrollo económico que está llegando a todas partes del mundo. En segundo lugar, el vocero del Diálogo Ruso-Danés, les dijo que un diálogo de culturas puede llevarnos a lograr la paz en el mundo. Ambos fueron los anfitriones del acto.

Luego se inició la procesión de los portadores de los regalos.

De Rusia, vinieron niños que tocaron canciones folclóricas rusas con balalaicas (Instrumento musical de origen ruso parecido a la guitarra, pero con la caja de forma triangular), y un barítono que ha cantado en 200 lugares interpretó a Mozart y Gounod, acompañado de un pianista. De China vino un joven científico muy musical que tocó varias flautas, y cantó una canción china de amor, en dúo con una miembro del Instituto Schiller. De Indonesia vino una bailarina tradicional que llenó la sala con su gracia. De Ghana vinieron dos jóvenes que interpretaron canciones religiosas, y una canción de lo que significa el trabajo entre todos, en la que dice que somos más fuertes que cuando estamos solos.

Y de Dinamarca y Suecia vinieron tres destacadas cantantes de ópera, cuyo tono de voz e intensidad dramática conmovió al público profundamente. Ellas presentaron canciones y arias de Schubert, Verdi, Dvorák y Sibelius. Una brillante soprano, estrella internacional que recientemente se retiró de la Opera Real Danesa; una mezzosoprano fantástica con raíces en Hungría y Turquía, quien además forma parte de la Orquesta del Medio Oriente por la Paz; y Leena, una soprano a la que por muchos años hemos escuchado, y quien se ha convertido verdaderamente en una magnífica artista. A las dos primeras las acompañó una pianista danesa extremadamente talentosa, y a Leena la acompañó en el piano Benjamín, miembro del Instituto Schiller.

Benjamin y su mamá, Anika, de manera conmovedora interpretaron los Romances para violín y piano de Ludwig van Beethoven, continuando con el legado que les dejó su ancestro de Hungría.

Para el final del acto, los músicos cantaron Va, pensiero, la canción de la libertad, de Verdi, y se unieron a ellos cuatro miembros del futuro coro del Instituto Schiller. (En esta página pueden ver el programa completo: http://www.schillerinstitut.dk/si/?p=17637).

Las personas presentes en el concierto se conmovieron con cada una de las presentaciones, y con las sucesivas piezas de música y danzas que se presentaron una tras otra, música tradicional en diálogo con la música clásica, tejiendo un tapiz de sonidos, espectáculo y alegría.

Se invitó a los asistentes a mantenerse en contacto con el Instituto Schiller y a que considerasen la posibilidad de unirse al coro del Instituto Schiller, algunos de los cuales recibieron la idea con mucho gusto.