Global Times le dice a la UE: no bloqueen el tren de alta velocidad de Budapest a Belgrado

28 de febrero de 2017

28 de febrero de 2017 — Un artículo publicado en el diario estatal del gobierno chino Global Times el 23 de febrero, acusó a la Unión Europea (UE) de interferir tratando de bloquear el ferrocarril de alta velocidad que vincularía Budapest con Belgrado que se construiría con respaldo chino, y exhorta a que “si el proyecto es factible y puede beneficiar a ambos países se le debe dar la luz verde”. El autor del artículo, Cui Hongjian, director del Departamento de Estudios Europeos en el Instituto Chino de Estudios Internacionales, señala que “la UE pasa por tiempos difíciles y pudiera tratar de afirmar su autoridad aumentando inspecciones y revisiones, pero bien pudiera toparse con una pared. Se desconoce cuáles son los intereses que representa la investigación de la UE”.

En su crítica al papel de la UE, Cui se refiere a un artículo del 20 de febrero en el Financial Times que dice, según lo cita, que “la UE está evaluando la viabilidad financiera del ferrocarril y considerando si este proyecto pudiera estar infringiendo las leyes de la UE que requieren licitaciones públicas para proyectos grandes de transporte”. Cui destaca que “los $2,890 millones del proyecto para modernizar el ferrocarril Budapest-Belgrado fue anunciado en el 2013 y serviría como un ejemplo europeo de la iniciativa china de Una Franja, Una Ruta, y vincularía tanto a países miembro de la UE como países no miembros. Tanto Serbia como Hungría están listas para que comience la construcción del proyecto”.

Cui reconoció que, debido a que Hungría es miembro de la UE, el proyecto tiene que sujetarse a las regulaciones de la UE, aunque señala que Serbia no es país miembro. Tomando esto en consideración, “la cuestión es qué tanto pueden determinar los reglamentos de la UE la cooperación entre estados miembro y no miembros de la UE”, plantea Cui y “no está claro si la necesidad de ser pragmáticos en hacer que se lleve a cabo el proyecto puede pesar más que la necesidad de la UE de preservar su autoridad”.

Cui también destaca que “la UE está dividida entre la necesidad actual de financiamiento y la cooperación en la construcción con China, y el temor a la creciente influencia de China debido a su participación. La UE pudiera intentar crearle algunos problemas a China mediante procedimientos de revisión o pudiera tajantemente no querer adjudicarle los mejores proyectos a China sino dárselos a contratistas de la UE”.