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Trump, impertérrito, ante la histeria de Londres, de Obama y de los medios

16 de febrero de 2017

16 de febrero de 2017 — Ni el Presidente Donald Trump ni el estadista Lyndon LaRouche se han inmutado en lo más mínimo ante el intento totalmente desesperado del imperio británico y de sus secuaces en Estados Unidos para tumbar al gobierno de Estados Unidos bajo el Presidente Donald Trump. El miércoles 15 Trump publicó un tuit, para nada defensivo sobre la descabellada imputación de que hablar con los rusos constituya de ningún modo un acto delictivo, sino que más bien acusa directamente a la comunidad de inteligencia estadounidense de cometer un crimen atroz. Sin utilizar estas palabras, Trump indicó que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y el FBI son culpables de alta traición, al perpetrar una revolución de color en contra del gobierno de Estados Unidos.

“El verdadero escándalo aquí es que la ‘inteligencia’ está regalando ilegalmente información clasificada como si fueran dulces. ¡Muy anti-estadounidense!”, dijo Trump en un tuit ayer. “¿Le está dando la comunidad de inteligencia (NSA y FBI) información ilegalmente a los deteriorados @nytimes & @washingtonpost?”, dice otro tuit. “Igual que en Rusia”, agrega luego con ironía.

Mientras tanto, en una entrevista con el jefe de redacción del periódico San Francisco Review of Books, Joseph Ford Cotto, que salió publicada el día miércoles 15, Lyndon LaRouche dice: “Trump ha prometido invertir $1 billón de dólares en infraestructura necesaria urgentemente y prometió la implementación de la Ley Glass Steagall del siglo 21. Si él implementa su promesa en infraestructura, necesitará esa reforma para financiarla... Realmente estamos hablando de Trump porque él es ahora el nuevo líder de Estados Unidos. Él ha prometido desarrollar a la economía estadounidense de nuevo, y hay grandes precedentes de presidentes estadounidense que utilizan el Sistema Americano de Economía que desarrolló Alexander Hamilton, de manera explícita, en contraste con el sistema británico de libre comercio. Aquel es el sistema que ha funcionado en el pasado, y funcionará de nuevo. Ahora bien, lo que ha hecho Trump con su triunfo, aquí, es construir la posibilidad de un renacimiento de la economía estadounidense”.

De lo que están más histéricos los británicos y las entidades que tienen bajo su control en Estados Unidos (como a Barack Obama, George Soros, el senador John McCain, y a la prensa dominante) es que Trump ha prometido tomar medidas para restaurar los programas económicos de Franklin Roosevelt, y reconstruir al mismo tiempo la coalición de Roosevelt que derrotó al fascismo antes: Estados Unidos, Rusia y China. Este jueves 16, el Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, el general Joseph Dunford, se reunirá con su homólogo ruso, el general Valery Gerasimov, en Azerbaiyán, en tanto que el Secretario de Estado de EU, Rex Tillerson, se reúne con su homólogo, Sergei Lavrov, en las márgenes de la reunión de Ministros del Exterior de los países miembros del G-20, en Alemania. Esos desquiciados instigadores de la guerra en ambos partidos de Estados Unidos, ¿los van a acusar de compartir con el enemigo?

Asimismo, Trump no solo llamó la semana pasada al Presidente de China, Xi Jinping, para discutir sobre el desarrollo económico conjunto, sino que echó a andar su equipo para el Foro de Estrategia y Programas, con la tarea de restaurar “el crecimiento económico, la creación de empleos y la productividad” en Estados Unidos; está formado por dirigentes empresariales que mantienen una relación muy cercana con China. Su presidente es Stephen Schwarzman, director del fondo de activos privados Blackstone Group, en donde la compañía inversionista china China Investment Corp (CIC), la compañía estatal china, es dueña del 9.3%. Schwarzman ha creado un programa de becas por $100 millones de dólares en China, la Schwarzman Scholars, con sede en la prestigiosa Universidad Tsinghua, en la que Schwarzman es miembro del Consejo Consultivo de la Escuela de Economía y Administración. Del mismo modo, tanto en el Consejo Consultivo de la Universidad Tsinghua como en el Foro de Estrategia y Programas de Trump, forman parte los directores ejecutivos de General Motors, Mary Barra, del JPMorgan Chase, Jamie Dimon; de Walmart, Doug McMillan; y de Tesla, Elon Musk. Trump se ha rodeado de líderes empresariales muy metidos a fondo con el milagro económico sin precedentes de China. Como lo señaló Helga Zepp LaRouche el 4 de febrero en Manhattan, si Trump logra que Estados Unidos entre al proceso de la Nueva Ruta de la Seda de China, “no solo será un gran presidente estadounidense, sino que si puede movilizar a su país para unir las manos con China ahora mismo, pasará a la historia como uno de los grandes gigantes de toda la historia universal”.

El imperio británico está amenazado con la extinción, y con ello, el uso de la fuerza como medio para imponer el dominio político y económico sobre las naciones soberanas. Las mentiras absurdas y descabelladas que salen del NSA y del FBI, de los secuaces neoliberales derrotados de Obama en ambos partidos políticos, y de la odiada prensa dominante en Estados Unidos, solo se las creen los pocos que se rehúsan a pensar, y que exigen su derecho a ser esclavos.

Este es el momento de la victoria, del optimismo, y para unirse a la pelea de LaRouche por los objetivos comunes de la humanidad. Como lo puso Joseph Cotto en la introducción a su entrevista en el San Francisco Review of Books con LaRouche: “Ya sea que uno lea sus conceptos sobre música clásica o tecnología espacial, es una maravilla que una sola persona sea capaz de albergar tanto conocimiento sobre tópicos tan diversos... Para mí es claro que, para la complejidad inmensa de la obra de su vida, la meta tan abarcadora eleva el nivel de exigencia de la civilización para que mucha más gente como sea posible goce de un nivel de vida más que decente”. Esto es lo que quería decir Federico Schiller cuando insistía en que para ser verdaderamente humano, uno tiene que ser al mismo tiempo patriota de su nación y ciudadano del mundo.