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Por encima de la turbulencia, a impulsar la sensatez

febrero 15, 2017

15 de febrero de 2017 — En medio de la agitación en la que se encuentra Washington, DC, ha resurgido la crisis por las exigencias fraudulentas para investigar y derrocar al recién electo Presidente de Estados Unidos, simple y sencillamente por tener “contactos con Rusia”. Son puras patadas de loco con propósitos geopolíticos, utilizando como pretexto la renuncia orquestada del asesor de seguridad de Donald Trump, el general (ret.) Michael Flynn, bajo la imputación de haber hablado indebidamente con el embajador de Rusia en Estados Unidos en diciembre, y por no haber revelado el contenido de la conversación. Pero como lo tuiteó el propio Trump ayer, “El verdadero cuento es, ¿Por qué hay tantas filtraciones ilegales que salen de Washington? ¿Estarían ocurriendo estas filtraciones mientras me ocupo de Corea del Norte, etc.?”

¿Está espiando la Agencia de Seguridad Nacional al propio gobierno?

Detalles aparte, lo que estamos presenciando es una movilización frenética cuya iniciativa sale de Londres, del partido bélico del imperio británico, para mantenerse en la cima de su sistema moribundo, mediante el recurso de aplastar cualquier posible colaboración entre Estados Unidos y Rusia, y para frustrar la salida de Estados Unidos hacia el crecimiento económico, mediante la reorganización bancaria de la ley Glass-Steagall y en alianza con la nueva Ruta de la Seda mundial que sale de Eurasia.

Lyndon LaRouche repasó todos esos movimientos disparatados, y puso una nota positiva en todo eso: no cesen en el “impulso a la sensatez”, dijo. “No es tan malo”, visto desde el plano general. Hay otros elementos en el gobierno de EU, y otras naciones y líderes en el mundo que se mueven en la dirección correcta.

La movilización desde Londres es descarada y perversa. La BBC de Londres, la revista The Economist, y el London Review of Books (LRB) entre otros, se compiten por hacer el llamado más disparatado y demente a tomar acción contra Trump y contra Rusia. Una de las cinco reseñas de BBC sobre el tema la mañana del martes 14, se titulaba “Rusia: el escándalo que no puede batir Trump” y afirma que la salida de Flynn es solo el comienzo para tumbar a Trump por asociarse con Rusia. Una publicación en el portal electrónico de LRB, titulado “El Estado de fondo”, firmado por el colaborador del New York Times, Adam Shatz, sostiene que “él [Trump] tendrá que ser sacado del poder por el Estado de fondo, o ser asesinado”. (El Estado de fondo se refiere a las fuerzas armadas, la burocracia y demás capas institucionales).

Y en una exhibición de la más grotesca actitud de “seguir la corriente”, la líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes de EU, Nancy Pelosi, y 6 demócratas de alta jerarquía en varias Comisiones del Congreso, cayeron en la misma línea. Estos pusilánimes (Pelosi, Engel, Neal, Cummings, Schiff, Conyers, B. Thompson) realizaron una conferencia de prensa en el Capitolio en la que pidieron una investigación de cualquier colusión entre la campaña de Trump y funcionarios rusos; y una investigación de cómo es que la Presidencia de Trump ignoró las advertencias de Sally Yates, la Procuradora General que dejó Obama en el cargo, en el sentido de que el general Flynn había ocultado información sobre su conversación con el embajador ruso en Estados Unidos. ¡Qué horror! Pero lo que cualquiera se debe de preguntar, ¿y ella como lo supo?

La verdadera realidad es que toda la región transatlántica, bajo el sistema moribundo de austeridad y guerra del imperio británico, está en proceso de derrumbe. Y como lo ha advertido LaRouche repetidamente sobre las naciones involucradas, “la gente quiere una salida. Ellos no quieren morir”. La gente quiere que el sistema cambie, para que funcione y que funcione mejor. Todavía hay en Estados Unidos un conciencia que dice, “si las cosas están mal, ¡componlas!”

Hacer eso es lo urgente, para componer el potencial bancario, crediticio y de producción en Estados Unidos, Europa y las Américas en general. En cualquier momento puede desatarse un estallido descontrolado, con resultados de muerte y caos, a menos que se instituya de manera preventiva la ley Glass-Steagall para reorganizar la banca y crear un nuevo sistema crediticio. En este sentido, en Europa ya está en marcha otro momento en que el rescate griego se ha convertido otra vez más en el detonante del derrumbe, aparte de que ya es más que patente que la austeridad criminal sobre el pueblo griego ha sido completamente en vano y ha sido un crimen desde el principio. En Italia, otro escándalo más revela que el gobierno mismo está expuesto a los derivados financieros y ha perdido enormes cantidades de dinero de los contribuyentes, en miles de millones de contratos de derivados que salieron mal; el gobierno le había negado al parlamento que existieran. Pero es el sistema entero el que está listo para el entierro.

Los equipos de LaRouchePAC mantendrán su presencia en el Capitolio esta semana, para insistir en la necesidad urgente de instituir la ley Glass-Steagall, como lo ordena el nuevo proyecto de ley H.R. 790 “Ley de 2017 para regresar a la banca prudente”. Solo quedan tres días antes de que el Congreso se vaya de receso este próximo fin de semana. Cuando regresen a Washington, DC, el 28 de febrero, el Presidente Trump dará su primer informe del Estado de la Unión. Tiene que cumplir con su promesa sobre la Glass-Steagall.