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Utilicen la autoridad científica de LaRouche para ver a través del “mar de turbulencia y confusión”

febrero 14, 2017
Helga Zepp-LaRouche en su conferencia del 19 de octubre de 2016, en Lyon, Francia, patrocinada por el Instituto Schiller y el Club China EM Lyon Porsiempre.

13 de febrero de 2017 — “El cuadro estratégico global es muy dinámico, fluido, promisorio y peligroso a la vez”, señaló Helga Zepp-LaRouche el domingo 12 en una discusión con organizadores del movimiento de LaRouche de Estados Unidos. Señaló algunas acciones positivas del gobierno de Trump, como las pláticas promisorias y constructivas con el Presidente Xi Jinping de China; una nueva apertura hacia Rusia; posible cooperación económica con Japón en infraestructura de tecnología avanzada; una declaración de intención de emprender una guerra a las drogas en serio; todo lo cual significa que “existe el potencial para establecer un nivel de Razón en la política internacional”.

“Sin embargo, también es claro que todo esto todavía está muy lejos estar resuelto: es un potencial”, subrayó Zepp-LaRouche. “Hay muchas cosas que podrían salir mal, y mucho depende de la intervención del movimiento de LaRouche, porque, con toda modestia, yo creo que la organización de LaRouche es la única que tiene una visión científica, coherente, de lo que debe ser el futuro de la humanidad. Y otras fuerzas, por buenas que sean, tienden a mostrar fallas ideológicas en esto o en aquello”.

Afortunadamente, las ideas de Lyndon LaRouche de 50 años de intensa actividad científica y política, se están convirtiendo en la actitud dominante del mundo de hoy. Están dominando la dinámica global, indicó Zepp-LaRouche, desde el renacimiento confuciano de China hasta la Rusia que se mueve hacia una sociedad moral. Ellos han sentado las bases para ponerle fin a la geopolítica y a la guerra, para siempre, y para reconstruir la economía mundial en torno a los principios que se plantean en las Cuatro Leyes de LaRouche.

La señora Zepp-LaRouche también atacó la campaña de revolución de color en contra del gobierno de Trump, la cual se ha desatado debido al potencial positivo que representa. Específicamente se refirió al ex Presidente Barack Obama, quien está en el centro de la operación. “Esto es realmente increíble”, declaró Zepp-LaRouche. “Esto no había ocurrido con ningún Presidente luego de dejar el cargo. Parece que Obama está organizando personalmente ahora, la revolución de color”.

En este ambiente tan cargado, que Helga Zepp-LaRouche caracterizó como un “mar de turbulencia y confusión”, es esencial organizar a la población desde una perspectiva superior, no siendo puntilloso ni hundiéndose en los “asuntos calientes” que definen los medios desinformativos todos los días, sino proponiendo lo que es necesario desde un punto de vista programático. Las dos cuestiones centrales que enfrenta la humanidad hoy día, subrayó Helga Zepp-LaRouche, son el peligro de guerra mundial termonuclear, inducida por la geopolítica británica, y la certeza del colapso total del sistema financiero transatlántico, si no se adopta la ley Glass-Steagall y las medidas relacionadas.

“Lo que se necesita es la combinación de Estados Unidos, China, Rusia, Japón, India y otras naciones importantes, para llegar al Nuevo Paradigma global... Lo importante es superar la geopolítica, porque ella conducirá a la Tercera Guerra Mundial, y entonces no habrá más humanidad ni siquiera para hablar de ella.

“La segunda cosa importante es que el sistema financiero va a estallar, en grande. Por lo tanto, la ley Glass-Steagall y las Cuatro Leyes de Lyndon LaRouche son absolutamente esenciales. El hecho de que la Glass-Steagall no se ha implementado a la fecha, es el talón de Aquiles del gobierno de Trump”.

Todo lo positivo que ha hecho Trump hasta ahora, se convertirá en nada, concluyó Zepp-LaRouche, a menos que se implemente la Glass-Steagall. Y eso dicta, en términos de acción inmediata, una campaña continua para exhortar a Trump a que utilice su Informe a la Nación el 28 de febrero para anunciar el regreso a la Ley Glass-Steagall original de 1933 de Franklin Roosevelt.