Agente de Soros y Obama pide derrocar a Trump

7 de febrero de 2017

6 de febrero de 2017 — En lo que pudiera ser un anuncio de que Barack Obama y Hillary Clinton se muevan públicamente en contra del Presidente Donald Trump, una antigua funcionaria de Obama, que estuvo tanto en el Departamento de Defensa como de Estado de su gobierno, y quien ahora está con un equipo de expertos financiados por George Soros, hizo un llamado a derrocar al Presidente Donald Trump.

Rosa Brooks, fue Consejera Política del Subsecretario de Defensa en los primeros dos años del gobierno de Obama y después asesora de alto nivel en el Departamento de Estado. Ahora es catedrática emérita de la beca Schwartz en la Nueva América, antiguamente Fundación Nueva América. Brooks es también decana adjunta para los programas de graduados en la Facultad de Derecho de la Universidad Georgetown.

En un artículo reciente como colaboradora de Foreign Policy, Brooks se pregunta “¿Realmente estamos atorados con Donald Trump?”. Respondiendo su propia pregunta dice “Depende”. Y luego presenta una lista de las diversas formas para deshacerse de un “presidente horrible”: entablarle juicio político, declararlo mentalmente incapaz de servir o derrocarlo mediante un golpe de Estado militar.

Aunque es posible esperar a las próximas elecciones en el 2020, Brooks alega que después de una “primera semana tan catastrófica”, pareciera que cuatro años son demasiado tiempo como para esperar.

Aunque el juicio político es una opción, escribe, “toma tiempo: meses, si no es que más con un Congreso entusiasta. Y cuando se tiene a un lunático controlando los códigos nucleares, hasta unos cuantos meses parecieran ser un tiempo peligrosamente demasiado largo para esperar”.

“Otra opción es apelar a las ambiciones del vicepresidente Pence y hacer que saque a Trump del cargo, después de que se le declare incapaz de servir en el cargo bajo los términos de la 25ava Enmienda”, propone luego.

La otra posibilidad “es una que hasta muy recientemente yo diría que era impensable en Estados Unidos de América: un golpe de Estado militar, o por lo menos una negativa de los dirigentes militares a obedecer ciertas órdenes” agrega Brooks.

“La posibilidad de que dirigentes de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos respondan desafiando abiertamente una orden presidencial, asusta; pero igualmente la posibilidad de que las fuerzas armadas obedezcan una orden desquiciada”, señala. “Después de todo, los oficiales de las fuerzas armadas han jurado proteger y defender la Constitución de Estados Unidos, no al Presidente. Por primera vez en mi vida, yo puedo imaginar escenarios plausibles en los cuales oficiales de alto rango de las fuerzas armadas pudieran simplemente decirle al Presidente: ‘No, señor. No vamos a hacer eso’ ante los atronadores aplausos de la junta editorial del New York Times”.