El quebrado Wall Street lanza demostración de fuerza contra la Glass-Steagall; se prepara enfrentamiento con la ciudadanía de EU

4 de febrero de 2017

4 de febrero de 2017 — A las 48 horas de la rueda de prensa que dieron el 1 de febrero cuatro miembros de ambos partidos en la Cámara de Representantes, acompañados de organizaciones sociales que los apoyan, para anunciar la introducción del proyecto de ley para restaurar la Ley Glass-Steagall de Franklin Roosevelt, Wall Street desplegó sus fuerzas para hacer sentir su poder en la batalla campal por la dirección que tomará el gobierno de Trump.

La ocasión fue la reunión ayer del Presidente Trump con su llamado “gabinete de cocina” (conocido oficialmente como el Foro Estratégico y Programático del Presidente) y la firma subsecuente de dos Órdenes Ejecutivas relacionadas con la reforma a las regulaciones financieras. Quienes llevaron la batuta fueron el presidente de JP Morgan, conocido admirador del asesino de Hamilton, Aaron Burr, y un adversario de la Glass-Steagall, el notorio Jamie Dimon; y el director del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, el ex director gerente de Goldman Sachs, Gary Cohn. Estos se encargaron de transmitir el mensaje de Wall Street: “todavía tenemos el control aquí”. (Tan solo el día anterior, CNN había sonado las alarmas de que Wall Street temía que se pudiera reinstituir la Glass-Steagall, por lo cual despacharon a Dimon a Washington.)

Cohn lanzó toda una ofensiva mediática, con una entrevista al Wall Street Journal el jueves y luego una serie de entrevistas el viernes a todo el que quisiera escuchar (Bloomberg, CNBC, Fox, etc.). Cohn prometió que la atrocidad de la ley Dodd-Frank sería sustituida con una mayor desregulación para los grandes bancos, y que luego que estén libres de toda carga regulatoria, los bancos ofrecerán “mejores productos” a mejores precios. Por supuesto, explicó Cohn, esto no se trata de Goldman Sachs, o JP Morgan, o Citibank, “se trata de ser actores en un mercado global en donde debemos, podemos, y vamos a tener una posición dominante en la medida en que no nos regulemos de manera tal que nos saquen de ahí”. Cohn repitió una y otra vez que no hay nada que deba amenazar a los “profundos, líquidos, transparentes y ordenados mercados” de Wall Street. Es decir, los mercados que han detruido las vidas de tantas personas en Estados Unidos y en el resto del mundo.

Por su parte, Jamie Dimon fue el único nombre que pronunció Trump de todos los banqueros presentes en sus comentarios públicos al inicio de la reunión. “No hay nadie mejor... que Jamie” para hablarme de las la ley Dodd-Frank y las regulaciones a la “industria” bancaria, dijo Trump.

Trump firmó dos Órdenes Ejecutivas después de la reunión. Una sobre los “Principios Centrales para Reglamentar el Sistema Financiero de Estados Unidos”, que contiene declaraciones vagas y ambiguas en la jerga de Wall Street, pero la OE ordena al Secretario del Tesoro que prepare un informe para el Presidente en 120 días, en consulta con los jefes de las agencias que integran el Consejo Supervisor de Estabilidad Financiera, sobre como reformar las regulaciones financieras. Si se confirma como Secretario del Tesoro al empleado de Goldman Sachs y agente de Soros, Steven Mnuchin, resulta claro quien será el beneficiado.

También firmo el “Memorándum Presidencial sobre la Norma de Obligación Fiduciaria”, mediante el cual se congela la norma que le obliga a los asesores en inversión a los jubilados que pongan primero el interés de los clientes, a nombre supuestamente de “facultar a los estadounidenses a que tomen sus propias decisiones financieras”.

El Wall Street Journal publicó en su portal un comentario eufórico titulado “Reformas de Trump son el sueño de los banqueros”, porque son tan “audaces en su alcance desregulador”. La agencia Bloomberg espera que finalmente el gobierno está “cumpliendo la lista de deseos de Wall Street”.

Pero Wall Street enfrenta dos obstáculos que son potencialmente aplastantes: la realidad de que todo su sistema está en bancarrota irremediable y no se puede salvar; y el hecho de que el pueblo estadounidense los odia, y se ha empezado a movilizar como fuerza unificada en torno a la bandera de restaurar la Ley Glass-Steagall y la economía del Sistema Americano.

Jamie Dimon está bien conciente de que las resoluciones que piden la restauración de la Glass-Steagall se han introducido en siete legislaturas estatales y tres de esas resoluciones contienen el programa completo para una “Recuperación Económica de Estados Unidos” que plantea Lyndon LaRouche; esto ha ocurrido en un período de solo dos semanas, y hay otras situaciones a punto de estallar.

Están circulando boletines de prensa de los representantes Marcy Kaptur (demócrata de Ohio), Walter Jones (republicano de Carolina del Norte), Tulsi Gabbard (demócrata de Hawai) y Tim Ryan (demócrata de Ohio) para dar a conocer que ya está en el Congreso el “Proyecto de Ley de la banca prudente” (H.R. 790) para restaurar la Ley Glass-Steagall. El video que realizó LaRouche PAC sobre la conferencia de prensa que dieron el 1 de febrero está circulando ampliamente en varios sitios de Internet con un efecto remoralizador.

Wall Street ya no es la única palabra que cuenta.

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