Presidente Macri de Argentina lanza reforma laboral dictada por el FMI; los sindicatos se rebelan

12 de enero de 2017

12 de enero de 2017 — El Presidente Mauricio Macri de Argentina anunció el 9 de enero con una gran fanfarria desde la Casa Rosada, una enorme reforma laboral en la provincia de Neuquén en la Patagonia, que fue acordada con el gobierno provincial, con las compañías petroleras multinacionales, y los sindicatos de trabajadores petroleros del sector privado de Neuquén, La Pampa y Río Negro, cuyos miembros trabajan en el yacimiento no convencional de Vaca Muerta en Neuquén.

El acuerdo de Neuquén, que los trabajadores petroleros aprobaron, modifica acuerdos existentes de convenios colectivos, elimina la seguridad laboral y de sueldos, reduce las horas de trabajo (incluyendo los turnos de noche), reduce el número de trabajadores en cada pozo, (poniendo en peligro la seguridad) y reubica a los trabajadores en otros trabajos sin consultar, lo cual facilita la posibilidad de despedirlos en cualquier momento, entre otras cosas. El Secretario de Empleo de Macri, Miguel Ángel Ponte, ex presidente ejecutivo del grupo Techint, hizo una similitud del proceso de los trabajadores que entran y salen de la fuerza de trabajo con lo que sucede al cuerpo humano: “la posibilidad de entrar y salir del mercado laboral hace a su esencia; es como comer y descomer”, según informó el diario Hoy del 10 de enero.

Esto es a lo que Macri le llama “una revolución del empleo” que se debe implementar “en todos los sectores” de la economía para que sea “más competitiva”.

“¿Una revolución del empleo?”. Esto es realmente el programa añejo del FMI y del Banco Mundial de “flexibilización laboral”, diseñado para aniquilar la fuerza de trabajo, eliminar todos los derechos que con gran esfuerzo se han ganado, reducir los sueldos y otros costos laborales que ofenden a los inversionistas extranjeros. Los depredadores financieros de Wall Street y la City de Londres siempre han considerado a la fuerza de trabajo argentina altamente capacitada y educada como “demasiado costosa”. A cambio de la inversión extranjera, ellos exigen programas nazis de reciclaje de mano de obra.

Macri espera además aprobar una reforma al sistema del seguro social, comenzando con elevar la edad de retiro en los hombre de 65 a 70 años, y en las mujeres de 60 a 65 años. Bajo el disfraz de reducir el número de trabajadores informales, además está proponiendo la incorporación de un salario mínimo, incorporar jóvenes como mano de obra no calificada, con el propósito último de que ellos sustituyan a los más viejos, trabajadores más calificados cuyos derechos están garantizados por los acuerdos de contratación colectiva. Líderes sindicalistas advirtieron que si Macri trata de imponer tales medidas, se va a encontrar con un enorme conflicto social y protestas generales.