Las científicas e ingenieras negras que llevaron a los estadounidenses a la Luna

12 de enero de 2017

11 de enero de 2017 — La película “Hidden Figures” (Figuras escondidas) se estrenó el 6 de enero en los cines de Estados Unidos. Es la historia de las brillantes mujeres negras “expertas en computación” que trabajaron en el programa tripulado de la NASA, y que hicieron el cálculo de las trayectorias de la nave espacial para el primer vuelo de Alan Sheperd, los cálculos para todas las misiones Apolo, y hasta la era del Transbordador Espacial (Space Shuttle). Cuando se ve un lanzamiento, parece que el cohete sube solo directo hacia el espacio, pero eso implica una elaboración matemática muy intrincada, y la capacidad no solo para ver el momento, sino para concebir el futuro. Cuando estas “computadoras” humanas comenzaron su trabajo en el programa espacial de la NASA, en Langley, en la Virginia de 1958, en que imperaba la segregación, las computadoras electrónicas apenas se estaban introduciendo en la NASA. Una anécdota famosa de esta historia es la petición que hizo John Glenn, antes de que se metiera en su cápsula espacial Friendship 7, en 1962, de que las damas en las que él confiaba, fueran las que verificasen los cálculos hechos por la computadora electrónica antes de poner su vida en sus manos como el primer estadounidense en orbitar la Tierra.

Como todas las instituciones en el sur de Estados Unidos en esa época, en la planta de la NASA en Langley, los baños y otras habitaciones, estaban separadas para negros y para blancos. Pero cuando esto llegó al punto de que amenazaba la posibilidad real de las primeras misiones tripuladas de la NASA, el director en funciones del Centro Langley, declaró que: “En la NASA el color de nuestra orina es el mismo en todos”, y eliminó la segregación en las instalaciones, a fin de asegurar el logro de las misiones. Otra de las normas igualmente arraigadas que las “computadoras” tuvieron que enfrentar era que, sin considerar el color, no habían mujeres en las posiciones de ciencia o ingeniería en el programa espacial. Esto, ellas lo asumieron con gran determinación, y con la confianza de lograr los avances sustentadas en sus capacidades extraordinarias.

El mes pasado en Langley, NASA copatrocinó una mesa redonda para hablar con las tres actrices principales de la película, en donde el director y el elenco hablaron sobre el trabajo que estuvieron haciendo en estrecha colaboración con el departamento de historia de la NASA, para recrear el programa espacial Mercury de la década de 1960 del modo más preciso. Pero el aspecto más edificante de la conversación fue la descripción que hicieron las actrices de lo que tuvieron que aprender acerca de la exploración del espacio para poder hacer la película, cosas de las cuales no tenían ninguna idea, de la admiración que ahora sienten por la NASA, su entusiasmo por la exploración del espacio, y de su compromiso de llevarle a todas las niñas, la inspiración de la contribución de estas tres mujeres negras, que tuvieron que dominar la ciencia para hacer esas contribuciones, y que tuvieron que dar una pelea para llegar a ser científicas.