Jóvenes científicos argentinos manifiestan a nivel nacional en contra de los recortes presupuestarios que amenazan el futuro de la ciencia

23 de diciembre de 2016

22 de diciembre de 2016 — El 19 de diciembre, jóvenes científicos argentinos y aliados suyos en el movimiento sindical y en el sistema educativo, pacíficamente tomaron el área de recepción del Ministerio de Ciencia y Tecnología en Buenos Aires, e hicieron manifestaciones en otras ciudades para protestar por los brutales recortes al presupuesto científico del año fiscal 2017, que fue dictado por el Presidente Mauricio Macri, propiedad de Londres.

Como resultado del recorte de 32% al presupuesto científico del 2017, a casi 500 jóvenes científicos que habían sido aprobados para recibir becas del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) para hacer estudios de doctorado y postdoctorado, se las negaron al reducir en un 60% el número de becas, de 874 en 2016 a 385 para el 2017. Esto es parte de la política más general de Macri para acabar con las capacidades tecnológicas y científicas de Argentina, como exigieron la City de Londres y Wall Street.

Conicet es la entidad del Estado más importante para entrenar científicos. Quienes hacen su solicitud para entrar aquí ya han hecho 7 o 10 años de investigaciones, y han cubierto todas las exigencias para hacer estudios avanzados. La Dra. Inés Gordillo, investigadora de la Universidad de Buenos Aires, le dijo al periódico Tiempo Argentino que las 500 personas a las cuales se les negó el financiamiento pertenecen todas a equipos de investigación, de modo que no solo “se quedan sin trabajo y prácticamente sin perspectivas en el país, sino que además esas investigaciones se pierden, no van a tener continuidad. Todos los equipos de investigación se van a ver afectados”, dijo.

Luis Barañao, Ministro de Ciencia y Tecnología, justifica los recortes presupuestales con el argumento de que “un país que posee un 30% de pobreza no puede darse el lujo de incrementar el número de investigadores”. El se rehusó a reunirse con los jóvenes científicos y sus aliados que están ocupando el Ministerio de Ciencia, hasta que ellos se salgan de allí, e insistió en que el Conicet está recibiendo una gran suma de dinero. El grupo Jóvenes Científicos Precarizados exige que el gobierno asigne 200 millones de pesos adicionales para incorporar a los 489 científicos a los cuales se les ha negado el financiamiento. Esta es una protesta a nivel nacional.

En una entrevista con el periódico Página 12 que fue publicada el 21 de diciembre, Marcelo Rubinstein, doctor en Ciencias Químicas e investigador superior del Conicet, respondió a las declaraciones de Barañao de esta manera: “Pienso que si no invertimos en ciencia el número de pobres se va a incrementar más... Menos ciencia equivale a menos pymes y desarrollo industrial... El sistema científico-tecnológico tiene que estar directamente en sinergia con el crecimiento industrial, para quebrar aquella ilusión del país como ‘granero del mundo’ “. Los científicos, dijo, no pueden estar “separados de la vida productiva” de una nación, pero las políticas anticientíficas de Macri tienen como propósito asegurarse de que así sea.