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Saliendo de las arenas movedizas

3 de diciembre de 2016
Presidente Xi Jinping de China se reúne con el Presidente Vladimir Putin de Rusia, la Presidente Michelle Bachelet de Chile, el Primer Ministro Modi de India, y el Presidente Nazarbayev de Kazajstán, en su esfuerzo por reclutar a las naciones al programa económico de la Nueva Ruta de la Seda.

2 de diciembre de 2016 — El Presidente Xi Jinping de China y el Presidente Vladimir Putin de Rusia siguen planteando una oferta tras otra a Estados Unidos, y a todas las demás naciones que están todavía atrapadas en las mortales arenas movedizas del sistema transatlántico, para que se unan en la construcción de un nuevo paradigma global que está sustituyendo a las guerras geopolíticas y a la economía fascista del “juego-suma-cero”, con los resultados de ganar-ganar del programa de la Nueva Ruta de la Seda.

El gobierno chino acaba de publicar un documento oficial, titulado “El derecho al desarrollo: la filosofía, práctica y contribución de China”, en donde analizan el asombroso avance que ha logrado China durante las últimas décadas en la reducción de la pobreza, la longevidad, la educación y demás, y explican que su Iniciativa de Una Franja y Una Ruta tiene el propósito de ayudar a otras naciones a alcanzar los mismos resultados. El derecho al desarrollo, proclama el documento, es el derecho humano inalienable de toda la humanidad.

Asimismo, el Presidente Putin, en su discurso anual del “Informe a la Nación”, que dio ante la Asamblea Federal (la Cámara Alta de la Legislatura rusa) reiteró su disposición a cooperar con el gobierno entrante de Trump en Estados Unidos para “garantizar la estabilidad y seguridad internacional”. Putin dejó muy en claro que el futuro de Rusia reside en el fomento de la creatividad en la juventud, en la ciencia y su capacidad para resolver problemas: “Nuestras escuelas deben promover la creatividad... Nuestros niños verán con claridad que Rusia necesita de sus ideas y de su conocimiento”.

Este es exactamente el tipo de pensamiento que otrora dominaba en el Estados Unidos de Franklin Roosevelt y hasta John F. Kennedy, pero que ahora se ha hecho casi incomprensible para la mayoría de los estadounidenses, en un Estados Unidos que ha sido transformado en los últimos 16 años de las pesadillas de Bush y de Obama.

Más aún, volver a despertar ese espíritu en Estados Unidos es decisivo para lograr la victoria estratégica contra el moribundo imperio británico. Para hacerlo se necesita asumir el desafío de conseguir que la población estadounidense, y sus representantes en Washington, piensen en el dominio superior del verdadero potencial que tenemos enfrente, y no en los juegos de prestidigitación politiqueros de Washington ni en los asuntos locales.

Lyndon LaRouche planteó en una discusión con los miembros del Comité Político y del Equipo Científico de LaRouchePAC, y Helga Zepp-LaRouche, el papel decisivo de un programa espacial renovado para reanimar el optimismo e inspiración necesarios sobre el propósito del hombre en el universo. El gran científico alemán Krafft Ehricke es una piedra angular importante, en ese esfuerzo, dijo LaRouche, en la lucha por restituir los avances en la ciencia, la cultura y en la economía, como un logro único entrelazado.

“Todo el propósito es entender lo que depara el futuro, o lo que el futuro puede deparar, y sobre esa base mantener el proceso”, dijo LaRouche. “Es como ponerse al día, siempre; de tratar de hacer algo más importante, de alcanzarlo, y gozarlo luego. Y luego ir por el siguiente, y alcanzarlo, y gozarlo... Debe haber un elemento de sorpresa, un elemento de expresión de ese tipo. Eso es lo que lo hace que funcione. No es algo vacío; es algo que se tiene que hacer que funcione”.

“Vivimos en nuestras mentes. Si estamos calificados para pensar, entonces operamos en el espacio. Debemos tener la esperanza de que nos vamos a liberar, y de este modo vamos llevar a la humanidad hacia un nuevo nivel de hazaña”.