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Solo las soluciones globales, basadas en nuevos principios, pueden funcionar

23 de noviembre de 2016
El concepto del Puente Terrestre Mundial desarrollado por Lyndon LaRouche y Helga Zepp-LaRouche

22 de noviembre de 2016 — Cualquier evaluación franca de la situación global en este momento tiene que comenzar con un reconocimiento claro de que todo el sistema financiero transatlántico está en quiebra sin remedio, y tiene que ser sustituido por toda una nueva arquitectura. Los bancos "demasiado grandes para quebrar" están todos muertos, empezando con el banco alemán Deutsche Bank, el británico Royal Bank of Scotland, y todos los demás bancos similares de Wall Street. Las firmas tenedoras de bancos de Wall Street tienen $252 billones de dólares (millones de millones) en derivados financieros como activos, con solo $14 billones de dudoso capital para respaldar esas apuestas de casino sumamente volátiles. Los bancos italianos están en manos de una oligarquía criminal, mientras que la población italiana padece a diario los golpes de una austeridad asesina. Lo mismo sucede en Francia y en todas partes de Europa.

Lo que se necesita es un sistema crediticio totalmente nuevo, inspirado en las regiones del mundo (principalmente Eurasia) en donde sí está ocurriendo un crecimiento genuino en la productividad. Una reorganización global de este tipo es lo único que puede salvar a naciones enteras que ahora están agónicas. La cuestión fundamental es: ¿Cómo se ajustarán las potencias principales, en particular China, Rusia y Estados Unidos, a lo que ahora es factible en las circunstancias post-Obama emergentes?. Hay que reconocerlo: Obama es veneno político, y entre más rápido desaparezca de la arena política, más rápido se pueden iniciar los cambios necesarios.

Es patente que la reinstitución inmediata de la Glass-Steagall es el primer paso vital, pero se tiene que reconocer que como resultado de las políticas de las últimas décadas, en particular los últimos 16 años de Bush y de Obama, se ha hecho un daño enorme y será muy difícil deshacer ese daño rápidamente.

Alemania puede ser una piedra angular para estos cambios, pero Merkel tiene que dejar de proteger a un sistema de poder transatlántico que ya está muerto. Tiene que darle al Presidente Putin de Rusia el espacio para operar. Si Putin y Trump pueden establecer contacto directo y elaborar algunas soluciones, va a funcionar. Eurasia ya está operando de manera en que está estimulando la productividad genuina. Gran parte del resto del mundo, sin embargo, se muere de hambre. Putin entiende los éxitos alcanzados en Eurasia; él sabe que Asia está mucho mejor que Europa. Trump tiene un instinto para entender lo mismo.

El modelo que se debe adoptar es el de las medidas que tomó el Presidente Franklin Roosevelt en sus primeros 100 días en el cargo. Esto va a requerir que un concierto de líderes mundiales empiecen a dar muchos empujones. Pero se puede y se debe hacer. No hay alternativa.

Este fue el tema principal durante la recién concluida cumbre de jefes de Estado del foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en Lima, Perú, en donde el Presidente Xi Jinping de China realizó al mismo tiempo visitas de Estado a Ecuador, Perú y a Chile como parte de su itinerario, y en donde está marcha una movilización para construir el ferrocarril bioceánico, para unir la costa atlántica de Brasil con la costa pacífica del Perú.