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Espacio y cultura clásica, para reparar la degeneración de las mentes del pueblo estadounidense con Obama y Bush

19 de noviembre de 2016
Los miembros de la Expedición 49 Shane Kimbrough, astronauta de la NASA, junto con los cosmonautas de Roscosmos Sergey Ryzhikov y Andrey Borisenko, actualmente a bordo de la Estación Espacial Internacional, trabajan juntos durante más de cuatro meses en órbita. [foto: NASA]

19 de noviembre de 2016 — Por todo Estados Unidos y el mundo, personajes prestantes identifican el potencial que tiene ante sí ahora Estados Unidos y el mundo entero, para poner fin a la muerte y destrucción que impusieron los gobiernos de Bush y Obama. El general Harald Kujat, ex Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Alemania, destacó la rápida mejoría en las relaciones entre Estados Unidos y Rusia que Trump y Putin iniciaron como la base, y la única base, para resolver las crisis horrendas en Ucrania y Siria. El ex embajador Chas Freeman, quien también fue subsecretario de la Defensa de EU, dijo en entrevista con Ron Paul que Trump "debería estar consciente de que básicamente encabezó una revolución; encabezó a un montón de gente a los que Hillary Clinton calificó de deplorables, para que salieran a votar y quedaran registradas sus objeciones a la forma en cómo se deciden las cosas en Washington, sus objeciones a la atmósfera francamente degenerada en nuestra cultura política". Freeman elogió la insistencia de Trump en que Estados Unidos se debe de unir a Rusia y enfocarse en aplastar al Estado Islámico en Siria en vez de buscar un cambio de régimen en contra de Assad y agregó que "francamente, es una locura que Estados Unidos pretenda que nosotros podemos gozar de una primacía absoluta, de manera indefinida, en los mares que rodean a China".

Una sensibilidad política, forzada por el shock electoral, se está imponiendo sobre la aceptación de las poblaciones estadounidense y europea de dirigentes que matan irracionalmente a cientos de miles de personas y destruyen naciones enteras, a la vez que destierran de sus hogares a millones, para convertirlos en refugiados.

Pero, ¿cuál es la causa de esa aceptación ciega de dicha maldad? Se tiene que identificar en la degeneración de la mente de las poblaciones, la destrucción de las facultades creativas humanas de poblaciones sujetas a décadas de decadencia cultural. Cuando los verdes atacan la convicción de que la capacidad científica de los seres humanos para "enseñorearse de la naturaleza" —tanto en la Tierra como en el universo— como si fuese la destrucción de la Madre Tierra, y el entretenimiento se reduce a drogas, violencia y perversión; cuando una música bella se reemplaza con ruido intermitente; entonces es posible convencer a la gente de cerrar los ojos y no ver el horror que se está perpetrando en su nombre.

Ahora estas mentes están despertando, tanto debido a la destrucción económica de sus vidas como por el revolucionario cambio electoral que ofrece un destello de esperanza.

Como lo ha venido diciendo Lyndon LaRouche durante más de cuarenta años, es en esos momentos preñados de la historia en donde se puede y debe reestablecer el optimismo en el potencial del progreso humano, ofreciendo un futuro a todos los hombres y mujeres sobre nuestro planeta, mediante los avances científicos que elevan nuestra vista hacia las estrellas, y mediante la belleza del arte y la música clásica, "mediante lo cual uno procede hacia la libertad", como dijo Friedrich Schiller.

La liberación del poder destructivo de Londres y Wall Street sobre los gobiernos de occidente está ahora al alcance de la mano. Vemos legisladores atónitos en Europa y EU que se ven enfrentados a la única alternativa que existe al desplome incontrolable del sistema financiero occidental en quiebra: la reforma Glass-Steagall para clausurar a las guaridas de casino de los demasiado grandes para quebrar en Wall Street, con políticas crediticias hamiltonianas como una banca nacional que restablezca la economía, el programa espacial, la investigación científica y la cooperación internacional para la consolidación de las naciones en todo el mundo, y llevando la Nueva Ruta de la Seda a toda la humanidad.