Temer admite ante sus amos de Wall Street que el golpe de Estado fue para forzar un cambio en la política económica

26 de septiembre de 2016

26 de septiembre de 2016 — El Presidente ilegítimo de Brasil, Michel Temer, admitió en una reunión de coqueteo con los inversionistas de Wall Street en el almuerzo del Consejo de las Américas el 21 de septiembre en Nueva York, que el proceso de enjuiciamiento político en contra de la Presidente Dilma Rousseff se lanzó cuando ella se negó a aceptar el programa económico de austeridad y privatizaciones de los banqueros.

La publicación en línea Intercept de Glenn Greenwald fue la primera en llamar la atención a esta descarada admisión de que el juicio político contra la Presidente Rousseff había sido, como lo dijeron desde un principio EIR y otras publicaciones, un golpe de Estado de los banqueros. Un columnista del periódico de Sao Paulo Estado había acusado violentamente a Intercept de adulterar el video pertinente del discurso de Temer que subieron a la red, hasta que el mismo portal electrónico de la Presidencia subió el discurso en donde quedó en claro que Temer había dicho lo que había dicho:

"Y hace muchos meses, diez o doce meses, cuando yo todavía era vicepresidente, se publicó un documento titulado 'Un puente al futuro' porque nosotros sabíamos que le sería imposible al gobierno seguir en el curso que llevaba. Nosotros sugerimos que el gobierno adoptara la tesis presentada en ese documento llamado 'Un puente hacia el futuro'. Pero, debido a que esto no funcionó y el plan nunca se adoptó, se estableció un proceso que culminó con mi instalación como Presidente de la República. Y lo primero que yo estoy haciendo en este período es precisa y correctamente, hacer valer la realidad económica en el país".

Temer especifica cuatro prioridades de "realidad económica", empezando con enmendar la Constitución para ponerle un tope a los gastos del gobierno, saquear el sistema de pensiones y las prestaciones laborales y abrirle las puertas a los "inversionistas" extranjeros privados para que "compren" los puertos, ferrocarriles, aeropuertos, carreteras, campos petroleros y gasíferos y el sector eléctrico del país. Temer después le entregó el micrófono a su ministro de Finanzas, el exbanquero de Boston Henrique Meirelles, para que diera los detalles.

En Brasil, su equipo político empezó a reunirse esta semana con el Movimiento Brasil Libre (MBL), tropas de choque de la Sociedad Mont Pelerin financiadas por Londres, que fueron decisivos para organizar la "revolución de color" de la clase media que se usó para derrocar a Rousseff. Folha da Sao Paolo informa que el MBL aceptó la solicitud de Temer para que movilice ahora a "las calles" en apoyo del programa de austeridad fascista de los banqueros.

Temer trató de asegurarle a Wall Street que su ascenso al poder le había acarreado una "extraordinaria estabilidad política" a Brasil. Dos días después, el magistrado de la Corte Suprema de Justicia de Brasil, Teori Zavascki quien está supervisando el asalto "Lava Jato" contra las instituciones económicas y políticas de Brasil, aprobó la solicitud del equipo de "Lava Jato" de investigar los cargos en contra del mismo Temer acusado de estar involucrado en esquemas de sobornos en el 2012, evidencia de lo cual se recopiló mediante confesiones arrancadas a cambio de reducción de la sentencia.