Obama vetó el JASTA en base a un rosario de mentiras

24 de septiembre de 2016

24 de septiembre de 2016 — El Presidente Obama envió el viernes por la tarde a última hora una carta al Senado de Estados Unidos donde anuncia su veto a la Ley Contra los Patrocinadores del Terrorismo (JASTA, por sus siglas en inglés). La carta está compuesta con mentiras sobre mentiras para promoverse a si mismo, de tal modo que la misma puede desatar una anulación unánime de su veto en ambas cámaras. El representante republicano de Carolina del Sur, Walter Jones, emitió una breve declaración de inmediato donde expresa su indignación por la actuación de Obama, y las familias del 11-S también emitieron una declaración inmediata para denunciar a Obama.

La denuncia de las familias señala lo siguiente:

"Estamos indignados y consternados ante el veto del Presidente a la ley JASTA y ante los motivos tan insostenibles como poco convincentes que ofrece como explicación. No importa que tanto alegue en contrario la maquinaria saudí de cabildeo y propaganda, la ley JASTA es un estatuto redactado de manera muy limitada que recurre a principios judiciales de larga data que han gozado del apoyo bipartidista por décadas. La ley disuadirá al terrorismo y hará responsable a las naciones que lo apoyen y lo financien.

"Nos sentimos profundamente agradecidos por al apoyo unánime bipartidista que tiene la ley JASTA en el Congreso, y esperamos que el Senado y la Cámara de Representantes cumplan sus compromisos para anular este veto rápidamente.

"Más adelante daremos mayores detalles, en próximos comunicados, sobre las muchas deficiencias que tiene la explicación que da el Presidente". Las Familias y Sobrevivientes del 11-S por la Justicia Contra el Terrorismo.

La carta que Obama envió al Senado es repugnante, empapada de falsa simpatía para las familias y sobrevivientes, al mismo tiempo que sale con las excusas más fraudulentas para defender a los saudíes para que no enfrenten los tribunales en Estados Unidos. Los siguientes son apartes de esa carta:

"Tengo profunda simpatía por las familias de las víctimas de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 (11-S), que han sufrido gravemente. Tengo también un profundo aprecio por el deseo de estas familias de buscar la justicia y estoy comprometido firmemente a ayudarlas en sus esfuerzos.

"En congruencia con este compromiso, durante los últimos ocho años he ordenado a mi gobierno que persiga a al-Qa'ida, el grupo terrorista que planificó los ataques del 11-S. Los esfuerzos heroicos de nuestras fuerzas armadas y de los expertos en el contraterrorismo han diezmado al liderato de al-Qa'ida y mataron a Osama bin Laden. Mi gobierno también apoyo firmemente y promulgue leyes que garantizan que quienes hayan respondido valientemente ese día terrible y otros sobrevivientes a los ataques, puedan recibir un tratamiento por cualquier herida resultante de esos ataques. Y mi gobierno también ordenó a la comunidad de inteligencia que realice una revisión desclasificada de la 'Parte Cuatro de la Investigación Conjunta del Congreso sobre las actividades de la Comunidad de Inteligencia antes y después de los ataques terroristas del 11 de septiembre', a fin de que las familias de las víctimas del 11-S y un público más amplio puedan entender mejor la información que recabaron los investigadores después de ese día sombrío de nuestra historia.

"No obstante estos esfuerzos significativos, reconozco que no hay nada que pueda borrar la aflicción que han soportado las familias del 11-S. Mi gobierno por tanto se mantiene resuelto en su compromiso para ayudar a estas familias en su búsqueda de la justicia y haremos todo lo que podamos para impedir otro ataque en Estados Unidos. Sin embargo, promulgar la ley JASTA ni protegería a los estadounidenses de los ataques terroristas ni mejoraría la eficacia de nuestra respuesta a tales ataques. Tal como está redactada, la ley JASTA permitiría que entidades privadas iniciaran litigios en contra de gobiernos extranjeros en los tribunales de Estados Unidos, con base a imputaciones de que las acciones en el exterior de tales gobiernos extranjeros los hace responsables de perjuicios relacionas al terrorismo en suelo estadounidense. Esta legislación permitiría el litigio en contra de países que no han sido designados por la rama ejecutiva como Estado patrocinador del terrorismo ni que hayan tomado acciones directas en Estados Unidos para llevar a cabo un ataque aquí. La ley JASTA sería perjudicial a los intereses nacionales de Estados Unidos de manera más amplia, motivo por lo cual la devuelvo sin mi aprobación.

"Primero, la ley JASTA amenaza con reducir la eficiencia de nuestra respuesta a indicios de que un gobierno extranjero haya dado pasos fuera de nuestras fronteras para ofrecer apoyo al terrorismo, quitando tales asuntos de las manos de los expertos en la seguridad nacional y de la política exterior y los coloca en las manos de litigantes privados y de los tribunales.

"Cualquier indicio de que un gobierno extranjero haya tomado parte en un ataque terrorista sobre suelo estadounidense es cuestión de profunda preocupación y merece una respuesta contundente y unificada del gobierno federal que considere la amplia gama de herramientas importantes y eficaces de que dispone. Unda de estas herramientas es la de designar al gobierno extranjero en cuestión como Estado patrocinador del terrorismo, lo cual conlleva una letanía de repercusiones, tales como despojar a ese gobierno extranjero de su inmunidad soberana ante los tribunales de Estados Unidos en ciertos casos relacionados con el terrorismo, y como sujetarla toda una gama de sanciones. Debido a estas graves consecuencias, la designación de Estado patrocinador del terrorismo solo se hace después de que los expertos en la seguridad nacional, de la política exterior y de inteligencia, hayan revisado cuidadosamente toda la información disponible para determinar si un país llena el criterio que el Congreso ha establecido. En contraste, la ley JASTA se desvía de las normas y prácticas de larga data bajo nuestra Ley de Inmunidades Extranjeras y amenaza con quitarle a todos los gobiernos extranjeros la inmunidad en los procesos judiciales en Estados Unidos basado únicamente en acusaciones de litigantes privados de que la conducta de un gobierno extranjero en el exterior haya tomado alguna parte o este ligado a un grupo o persona que haya llevado a cabo un ataque terrorista dentro de Estados Unidos. Esto invitaría a que se tomasen decisiones en consecuencia basadas en información incompleta y se corre el riesgo de que varios tribunales diferentes lleguen a conclusiones diferentes sobre la culpabilidad de gobiernos extranjeros particulares y de su papel en actividades terroristas dentro de Estados Unidos, lo cual no constituye una manera eficaz ni coordinada para que nosotros respondamos a indicios de que un gobierno extranjero haya estado detrás de un ataque terrorista".

En otras palabras, debido a que dos gobiernos sucesivos de Estados Unidos, el de Bush y el de Obama, encubrieron el papel de los saudíes en el peor ataque terrorista que haya ocurrido en suelo estadounidense y omitieron colocar a Arabia Saudita y a Gran Bretaña en la lista del Departamento de Estado sobre Estados patrocinadores del terrorismo, entonces ¡se les niega a las familias que acudan a los tribunales!

Obama llega a defender abiertamente las relaciones de Estados Unidos con Arabia Saudita, a pesar de la montaña de pruebas en contra de la familia real saudí, incluyendo entre ellas nada más que un informe del Congreso de Estados Unidos con 28 páginas de evidencias:

"Tercero, la ley JASTA amenaza con crear complicaciones en nuestras relaciones con nuestros socios más cercanos incluso. Si se promulgase la ley JASTA, los tribunales podrían considerar hasta acusaciones mínimas contra aliados o socios de Estados Unidos de complicidad en un ataque terrorista particular en Estados Unidos lo que sería suficiente para abrirle la puerta a litigios e investigaciones de gran alcance en contra de un país extranjero; por ejemplo, el país al que un individuo que después cometa un acto terrorista, haya viajado o se haya radicado. Un número de nuestros aliados y socios nos han contactado ya con inquietudes serias sobre la ley. Al exponer a estos aliados y socios a este tipo de litigio en los tribunales de Estados Unidos, la ley JASTA amenaza con limitar su cooperación en asuntos de seguridad nacional importantes, como las iniciativas contra el terrorismo, en un momento decisivo en que estamos tratando de crear coaliciones, no de crear divisiones".

Obama concluye mintiendo una vez más sobre sus esfuerzos a favor de las familias del 11-S y hablando otra vez sobre sus logros en la Guerra Global al Terrorismo:

"Los ataques del 11-S fueron los peores actos de terrorismo en suelo estadounidense, y recibieron una respuesta sin precedentes por parte del gobierno de Estados Unidos. Estados Unidos ha tomado medidas firmes y de gran alcance para hacer justicia a las víctimas de los ataques del 11-S y mantener seguros a los estadounidenses, desde proporcionar una compensación financiera a las víctimas y sus familias hasta realizar programas contraterroristas de alcance mundial para imputar cargos penales contra los individuos culpables. Yo he continuado y he ampliado estos esfuerzos, tanto para ayudar a las víctimas del terrorismo a hacer justicia por la pérdida y el sufrimiento de sus seres queridos y para proteger a Estados Unidos de ataques futuros. La ley JASTA, sin embargo, no contribuye a estas metas, no fortalece la seguridad de los estadounidenses de los ataques terroristas, y socava los intereses centrales de Estados Unidos. Por estos motivos, debo vetar este proyecto de ley".

El lenguaje de esta carta al Senado es tan repugnante que se puede utilizar en contra de Obama, tanto para asegurar una anulación abrumadora de su veto como para movilizar de inmediato su salida del cargo. ¡No pierdan la oportunidad!