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Obama es un agente británico y actuará en consecuencia, hasta que se le bote del cargo

16 de septiembre de 2016
El rey Salman de Arabia Saudita se despide del Presidente Barack Obama, el 27 de enero de 2015 en Arabia Saudita. Foto: Casa Blanca.

16 de septiembre de 2016 — La persistente amenaza del Presidente Barack Obama de vetar la ley JASTA, es un recordatorio inequívoco de que el Presidente de Estados Unidos es en realidad un agente del sistema británico, y que hará cualquier cosa que le diga la corona británica, ¡y al carajo con el pueblo estadounidense! Lyndon LaRouche advirtió este 15 de septiembre que nadie debe esperar que Obama haga lo correcto y promulgue la ley JASTA y permita que el sistema judicial se haga cargo de la monarquía saudí, los facilitadores de los ataques del 11 de septiembre de 2001. “Obama va a manipular y evadir el asunto hasta el último momento, y luego va a vetar la ley JASTA, a menos que haya tal presión del pueblo estadounidense que no le deje ninguna alternativa”, señaló LaRouche. “Después de todo, Obama es un agente británico y actuará en consecuencia”.

“Obama es un farsante y hay que sacarlo”, agregó LaRouche. Obama ha sido apuntalado por toda una serie de grandes mentiras, propagadas por los medios informativos dominantes de Estados Unidos, que repiten todas las mentiras que dice el gobierno, como la descabellada afirmación de que la economía estadounidense se ha mejorado, que los salarios han aumentado, que el desempleo está en su punto más bajo, etc., etc. Son puras mentiras, como lo sabe muy bien cualquier ciudadano honesto que se encuentra en el 90 por ciento de los hogares de menores ingresos. A Unos 93.5 millones de estadounidenses en edad de trabajar ni siquiera los cuentan en la fuerza laboral. La campaña de la Gran Mentira que sostiene a Obama se puede aplastar. Estados Unidos se ha convertido en una país de falsificación estadística sin límites.

Del mismo modo en que se tiene que promulgar la ley JASTA, ya sea forzando a Obama a que firme o mediante un voto abrumador en el Senado y en la Cámara de Representantes para tumbar el veto de Obama, así también se tiene que promulgar la ley Glass-Steagall de inmediato, antes de que ocurra la desintegración total del sistema financiero transatlántico, que puede ser en cualquier momento.

No cuenten con Elizabeth Warren para dirigir esta pelea; ella está demasiado comprometida con su afán partidista de defender a Obama y a Hillary Clinton. “¡Simplemente háganlo! “, dijo LaRouche de nuevo.

Las acciones emprendidas por la Cámara de los Comunes británica, que sacaron a David Cameron de su puesto en el parlamento debido a su papel en la guerra en Libia, basada en puras mentiras, es un llamado de advertencia para tomar la misma medida en el Congreso de Estados Unidos contra Barack Obama. Se le tiene que sacar del cargo ya.

Entre los muchos crímenes de Obama se encuentra la manera brutal como aterrorizó a Hillary Clinton y luego la utilizó, en particular en torno a la invasión a Libia y el asesinato de Gaddafi. Esa acción, en la que Hillary Clinton cedió completamente ante Obama, nunca volvió a ser la misma persona que antes; fue el inicio de la campaña bélica de Obama contra Rusia y contra China. Así lo calificó LaRouche desde el mismo momento en que asesinaron a Gaddafi, y todo lo que ha sucedido después de esos acontecimientos de 2011 ha demostrado que es así. El peligro de una guerra contra Rusia y contra China ha llegado ahora a un punto en el que está en peligro toda la humanidad, cada día que Obama siga en el puesto con el poder de iniciar una guerra mundial termonuclear. Y como lo han hecho patente públicamente los sucesos de la semana pasada, Hillary Clinton está acabada físicamente y tiene que salir.

El pueblo estadounidense necesita ayuda desesperadamente y necesita una seria consideración del grave apuro en el que se encuentra. Pero en vez de esto, ha resurgido el Club de Roma para exigir un genocidio global, bajo el disfraz de su pretensión de que todo lo que necesita el mundo es “un crecimiento de uno por ciento” y que la Nueva Ruta de la Seda se tiene que deshacer. El Club de Roma sigue siendo el mismo grupo genocida que lanzó la campaña maltusiana de los Límites del Crecimiento en 1972. En ese momento, Lyndon LaRouche y el moviendo de LaRouche tomaron la iniciativa de denunciar al Club de Roma como una banda de asesinos mentirosos, cuyo verdadero programa era asesinar a miles de millones de personas, el mismo programa idéntico de la monarquía británica, expresada de manera más clara por el príncipe consorte Felipe.

Se tiene que poner fin de una vez por todas a ese plan.