Senador Bob Graham: ¿Hizo la realeza saudí un acuerdo sucio con Bin Laden sobre lo del 11 de septiembre?

1 de septiembre de 2016

1 de septiembre de 2016 — El ex senador Bob Graham (demócrata por Florida), ex presidente de la Comisión Selecta del Senado sobre Inteligencia y copresidente de la Investigación Conjunta del Congreso sobre el 11 de septiembre, habló ante un salón repleto de medios en el Club Nacional de Prensa de Washington el 31 de agosto, en donde hizo algunos comentarios explosivos sobre el papel de la familia real saudí en los ataques del 11 de septiembre del 2001 en contra del Centro Mundial de Comercio y el Pentágono. El ex senador fue la persona clave para que se diera a conocer recientemente el capítulo de 28 páginas tan largamente suprimido del informe de diciembre del 2002, y él es quien pide ahora una total desclasificación de todos los archivos del gobierno sobre investigación de los ataques del 11 de septiembre.

El senador Graham detalló la lucha que se lleva a cabo ahora en Florida, para desclasificar las 80,000 páginas de documentos del FBI sobre un reconocido empresario saudí, que se encontró que estaba vinculado a 3 de los secuestradores del 11 de septiembre, entre ellos el cabecilla Mohammed Atta. El FBI ocultó la existencia de esta investigación durante décadas y fue necesario que un juez federal le ordenara al FBI que entregara el archivo de la investigación sobre la célula de Florida, con una demanda legal en base a la Ley de Libertad de Información.

El senador Graham destacó el papel del príncipe Bandar bin Sultan en aportar apoyo financiero y logístico a los secuestradores del 11 de septiembre en San Diego, California y repasó algunos de los detalles ahora desclasificados sobre las relaciones de seguridad privadas de Bandar con el dirigente de Al-Qaeda, Abu Zubaida. En términos muy enérgicos abogó para que la Cámara de Representantes apruebe de inmediato la Ley Justicia en Contra de los Promotores del Terrorismo (JASTA, por sus siglas en inglés), para darles a las familias y a los sobrevivientes del 11 de septiembre la oportunidad de presentar el caso ante la justicia —que se les debe desde hace tanto tiempo— para someter realmente a la realeza saudí a juicio por su complicidad.

Graham detalló tres razones poderosas por las cuales deberían hacer públicos todos los archivos del gobierno sobre el ataque del 11 de septiembre, 15 años después de los hechos. Dejó en claro que ante todo, las familias de quienes murieron en los ataques del 11 de septiembre y el pueblo estadounidense en general, merecen conocer toda la verdad como un asunto de justicia. Segundo, la seguridad nacional de Estados Unidos exige que se ventile totalmente el papel saudí. Y en tercer lugar, el encubrimiento de este crimen genera cinismo en la población estadounidense, y no se puede sostener una república si los ciudadanos no confían en su gobierno y dejan de participar en el proceso político. Graham citó a Benjamín Franklin, quien respondió ante una pregunta de una ciudadana durante la Convención Constitucional en Filadelfia: “Les hemos dado una República, si es que pueden conservarla”.

Declaraciones sorprendentes

Durante el período de preguntas, el senador Graham dio unas respuestas sorprendentes. Atacó violentamente tanto al Presidente Bush como al Presidente Obama, y en particular a Obama, quien no tenía ningún interés invertido en encubrir el papel saudí en el 11 de septiembre, pero suprimió las 28 páginas durante casi 8 años. También acometió contra el FBI por llevar a cabo lo que él llamó un “fraude agresivo” para encubrir los archivos de Sarasota, Florida, e hizo un repaso detallado de su propio encuentro en el Aeropuerto de Dulles con el subdirector del FBI quien lo presionó para que “buscara qué hacer” y dejara en paz sus investigaciones sobre la célula de Sarasota en el 11 de septiembre.

De hecho, el senador Graham caracterizó de guerra entre la rama ejecutiva por encubrir el 11 de septiembre y los esfuerzos del Congreso por sacar a flote el papel saudí. Destacó que, a todos los niveles, desde el FBI hasta el Departamento de Estado y otras agencias de la rama ejecutiva, había una única decisión política de encubrir y engañar —que probaba, según él, que venía directamente de la Casa Blanca— tanto de la Casa Blanca de Bush como la de Obama.

A una pregunta para que explicara cómo es que la familia real saudí, que ostensiblemente son aliados cercanos de Estados Unidos, podrían haber sido cómplices en los ataques del 11 de septiembre, el senador Graham dio su propia hipótesis: Señaló que los saudíes estaban muy inseguros sobre la estabilidad del reino, después de que Estados Unidos había apoyado a Iraq durante la larga guerra en contra de Irán en los 1980. Después de que EU intervino en contra de Saddam Hussein en 1991, el reino estaba aún más inestable y Osama bin Laden estaba haciendo llamados a sacar a la familia real. A Cambio de que bin Laden dejara de amenazarlos, los saudíes aceptaron darle apoyo material en Estados Unidos para el planeado ataque terrorista de Al-Qaeda. Dejó en claro que él no tenía “pruebas” de esta teoría pero que la encontraba bastante creíble.

Indudablemente existen cientos de miles de páginas del FBI y otros archivos de la investigación del gobierno sobre los ataques del 11 de septiembre que siguen ocultos al público, y el senador Graham dejó en claro que todo esto debe hacerse público. A la vez de la aprobación inmediata de JASTA, él dijo que era prioritario abrir los archivos en lugares como Paterson, Nueva Jersey y Falls Church, Virginia, donde operaban células de secuestradores y en donde el FBI y otras agencias sin duda alguna llevaron a cabo investigaciones exhaustivas que siguen secretas.