Los bonos gubernamentales a 50 y 100 años son una señal de que el crecimiento cero en Europa no tiene fin

24 de may de 2016

25 de Mayo de 2016 — Jeremy Warner tocó en su columna del 21 de mayo en el diario británico Telegraph la miserable verdad del prolongado derrumbe económico en Europa, en su artículo titulado, “Los bonos de Europa a 50 años señalan un desplome económico de décadas”.

España, Francia, Portugal, todos han encontrado un gran interés por parte de los inversionistas en sus bonos a 50 años, según informa Warner. Aunque no menciona que Bélgica y Holanda están experimentando con bonos del gobierno a 100 años de madurez. Nótese que se trata de bonos generales sobre los ingresos del gobierno, simple y llanamente deuda gubernamental, que no tiene ninguna relación con alguna inversión de capital o de infraestructura, y por lo tanto son tan especulativos como los bonos del tesoro de Estados Unidos a tres meses.

“Pura fantasía”, comentó el director fundador de EIR, Lyndon LaRouche. “En las economías transatlánticas no pasa nada que no sea especulación en activos ficticios, que solo tienen un valor nominal”.

Warner, pregunta en su columna, ¿qué explica el éxito de estos productos financieros anómalos, imposibles de ofrecer en tiempos normales? Su respuesta: “Los inversionistas simplemente han decidido que Europa se ha convertido en Japón, y está por tanto destinada a una deflación que durará décadas... Se han resignado a un mundo de crecimiento nulo en las décadas por venir”.

“Hay pruebas abundantes de dicha enfermedad occidental de largo plazo, incluso desde Estados Unidos”, señala Warner, “en donde las compañías no pueden encontrar oportunidades rentables para su generación de efectivo, y en donde la recompra de sus propias acciones ha alcanzado niveles record. Si el presidente de una compañía no puede generar un aumento en el crecimiento de los ingresos brutos, cuando menos puede masajear las ganancias en el balance, y así garantizar sus bonificaciones, simplemente encogiendo su participación en el capital.

“Donde no hay oportunidad para el crecimiento, los inversionistas buscarán las alternativas de menor riesgo para su dinero. Los bonos gubernamentales, en donde el riesgo de incumplimiento es bajo o inexistente, son la opción de preferencia”. Luego explica que, “aparentemente inexistente, porque el Banco Central Europeo está dispuesto a monetizar la deuda gubernamental de manera indefinida”.