Brasil y Argentina se apartan de las relaciones exteriores orientadas al BRICS; se van por el libre comercio fascista de Londres

17 de may de 2016

17 de mayo de 2016 — Con la destitución ilegal de la Presidente de Brasil, Dilma Rousseff, volvió a Iberoamérica la era de golpes de Estado fascistas, y con ello, un viraje para alejarse de las políticas orientadas hacia el BRICS de cooperación regional e internacional para promover el desarrollo económico y la integración continental.

La alternativa, como ya lo dejó claro el Presidente interino de Brasil, Michel Temer, es "reorientar" la política de relaciones exteriores de Brasil hacia el libre comercio, dando prioridad a su relación con Estados Unidos —el sistema transatlántico que está desintegrándose— y con naciones de Suramérica de pensamiento similar, agrupadas en torno a la Alianza Pacífica a favor del libre comercio. Esta última fue creada para contrarrestar la unión aduanera del MERCOSUR, de la cual Brasil y Argentina son miembros fundadores.

Fue sobre estas mismas recetas programáticas que, de acuerdo al diario argentino Página 12 del 15 de mayo, habló el Presidente Barack Obama con el Presidente Mauricio Macri, cuando Obama estuvo de visita en Argentina en marzo; aunque no mencionaron el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) que George W. Bush trató infructuosamente de imponerle a Iberoamérica en la Cumbre de las Américas en Mar del Plata, Argentina, en noviembre del 2005. Entonces, en esa cumbre, el Presidente argentino Néstor Kirchner y su homólogo Inacio Lula de Silva, aplastaron la propuesta y públicamente humillaron a Bush.

En una verdadero desplante frontal, el ministro de Finanzas argentino Alfonso Prat-Gay, afirmó el 10 de mayo que la destitución de Rousseff representa "una buena oportunidad para refundar el Mercosur" en las líneas planteadas por el libre comercio. "Brasil va a entender que su manera de integrarse al mundo no es de manera individual. Hay que aprovechar esta oportunidad", para firmar finalmente el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, dijo, "y si logramos ese acuerdo va a tener sentido discutir un acuerdo [de libre comercio] entre Mercosur y la Alianza del Pacífico", señaló.

En una conferencia telefónica que se realizó el lunes 16, titulada "Después de Dilma, ¿qué tiene Brasil por delante?", patrocinada por el Instituto Brasil del Woodrow Wilson Center, el moderador de la misma, Paulo Sotero (un vocero de larga data para los intereses de Londres y Wall Street), dijo muy entusiasmado qué tan "impresionado" estaba de que el nuevo ministro de Relaciones Exteriores, José Serra, había asumido rápidamente una posición agresiva con respecto a la política exterior, y había amenazando con tomar represalias en contra de las naciones que sostengan que la destitución de Dilma fue un golpe de Estado. Refiriéndose de manera implícita al BRICS, otro participante en la llamada dijo que Serra va a ponerle fin a la política internacional de Rousseff y al "modo en que Brasil se conecta con el mundo", y mencionó específicamente la importancia de aliarse con el gobierno argentino de Macri.