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Helga Zepp-LaRouche denuncia a "Operación Barbarroja" de la OTAN. ¿Qué diablos hacen las fuerzas armadas alemanas en Lituania?

may 3, 2016
U Panzerhaubitze 2000 alemán durante las maniobras conjuntas Saber Strike 15, que se realizan desde hace tiempo entre las fuerzas armadas de Estados Unidos y de Europa. (U.S. Army Europe Images, Flickr, 2015).

2 de mayo de 2016 — "A 71 años de la derrota aplastante de Hitler en su campaña militar demente contra la Unión Soviética", la reciente decisión de la Canciller alemana Angela Merkel de desplegar tropas alemanas en Lituania, es simplemente "escandalosa". Así lo señala Helga Zepp-LaRouche, presidente del Instituto Schiller, en un artículo publicado en el semanario alemán Neue Solidarität (http://www.solidaritaet.com/neuesol/2016/18/hzl.htm) que está en circulación esta semana.

"Luego de que el Presidente Obama diera la señal de avanzar en su reciente visita a Hanover, en que dijo que esperaba que hubiera un mayor compromiso militar y financiamiento de parte de Alemania, la Canciller Merkel no encontró nada mejor que hacer que asegurar que las fuerzas armadas alemanas (Bundeswehr) contribuyan con la expansión de la OTAN hacia el Este, 'tras bambalinas', durante la mini cumbre de Obama en Hanover con los líderes de Gran Bretaña, Francia, Italia".

Por supuesto, la "misión rotativa permanente" del batallón de 1000 soldados de la que Alemania será parte, se prevé que sea finiquitada en julio, en la cumbre de la OTAN en Varsovia, junto con otras medidas ofensivas contra Rusia, todo lo cual aumenta el riesgo de que se desencadene una Tercera Guerra Mundial, señala Zepp-LaRouche.

Pero en esta oportunidad, advirtió ella, "el enorme afán de obediencia de la señora Merkel y el vasallaje militar arribista" han llegado demasiado lejos. "La cada vez mayor participación de Alemania en la estrategia de la OTAN para cercar a Rusia, con lo cual se lleva a la OTAN cada vez mas cerca de las fronteras con Rusia y no al contrario (Lavrov, el ministro de Relaciones Exteriores ruso se refirió a un "intento inescrupuloso para voltear las cosas patas arriba") pone en riesgo la existencia de Alemania, porque en el caso de que suceda una guerra nuclear, no va a quedar nada en Alemania y nadie va a sobrevivir. Y nadie nos puede convencer de que la ministro de Defensa de Merkel, la señora von der Leyen y el liderato de las fuerzas armadas alemanas no saben esto a la perfección".

Luego Zepp-LaRouche hace un resumen de las provocaciones contra China, el envío de soldados estadounidenses a Siria, todo en el contexto del colapso financiero del sistema transatlántico, antes de regresar al asunto de Alemania como tal.

"A 71 años de la derrota total de los nacional socialistas quienes inflingieron sufrimientos inenarrables a la población rusa, y también a la población de otros países —incluyendo al suyo— la idea de que pudiéramos ser parte de una nueva Operación Barbarroja en contra de Rusia tiene que rechazarse del modo más rotundo y en la práctica. Si la escalada que se están planeando ahora, que incluye el que la OTAN le conceda 'estatus de socios' a Ucrania y a Georgia, países que Rusia ha definido por largo tiempo como la línea roja, o la membresía potencial de Finlandia y Suecia a la OTAN, o el despliegue de soldados alemanes a Lituania, si se llegan a aprobar en la próxima cumbre de la OTAN, con toda probabilidad terminaremos en el camino directo al infierno.

"Por lo tanto, tenemos que utilizar lo que resta de estos dos meses para dar a conocer la alternativa. O sea la cooperación en la que todos ganamos con Rusia y con China, sin la cual los problemas actuales de vida o muerte, como el peligro de guerra, el derrumbe financiero, la crisis de refugiados, el terrorismo, etc., no se podrán resolver. Y no podríamos mostrarle al verdadero Estados Unidos una mejor amistad que insistiendo en una cooperación de ese tipo.

"Hay una solución. Tenemos que construir la Nueva Ruta de la Seda junto con Rusia, China y la India, para asegurar el desarrollo económico del Sudeste de Asia y África, y la reconstrucción de nuestra economía productiva, y tenemos que dejarle muy claro a Estados Unidos que no estamos dispuestos a cometer suicidio para salvar un imperio, que se desbordó a sí mismo hace mucho tiempo. Sin embargo, al Estados Unidos de George Washington, de Alexander Hamilton, de Abraham Lincoln, de Franklin D. Roosevelt y de John F. Kennedy, la comunidad internacional le ha reservado un sitial de honor".