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Obama y el imperio anglo-saudí en la cola hacia el patíbulo

14 de abril de 2016
El Presidente Obama y la primera dama parten hacia Riad, en enero de 2015.

13 de abril de 2016 — El programa “60 Minutes” que se transmitió el domingo 10 del presente, en el cual se destaca el papel de los saudíes en los ataques del 11-S de 2001 —y el encubrimiento subsiguiente que hicieron los gobiernos de Bush y Obama sobre las 28 páginas que hablan del asunto y están clasificadas como secreto— ha causado un pánico general en la Casa Blanca, en Riad y en Londres. Ahora que la ex presidenta demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, junto con el senador demócrata de Nueva York, Kristen Gillebrand, exigen que Obama desclasifique esas 28 páginas, la presión sobre Obama y el aparato anglo-saudí que él y Bush han protegido por los últimos 15 años, ha llegado a un límite.

La complicidad de Obama en el encubrimiento de los crímenes de la monarquía saudí, supera la norma exigida para su enjuiciamiento de inmediato. El programa de “60 Minutes” sobre las 28 páginas había estado listo para difundirse desde hace meses, y el hecho de que se transmitió diez días antes de la visita programada de Obama a Arabia Saudita para reunirse con los líderes del GCC (Consejo de Estados del Golfo), es un indicio de que un número creciente de fuerzas han llegado a reconocer lo que Lyndon LaRouche declaró desde abril de 2009: Obama es una pieza de la monarquía británica y de sus carniceros saudíes, y la supervivencia misma de Estados Unidos está en peligro cada día que el permanece en el cargo.

El documental de “60 Minutes” reunió a varios nombres veteranos muy influyentes en el medio de la seguridad nacional, como el ex Secretario de la Armada, John Lehman, el ex director de la CIA, Porter Goss, y el ex senador Bob Graham, todos exigieron la publicación inmediata de las 28 páginas. El miembro de la Comisión Investigadora Conjunta del Congreso que realizó la investigación (de la cual también fue parte el senador Graham) Tim Roemer, señaló al ex director del FBI, Robert Mueller, como una de las personas principales que orquestaron el encubrimiento del papel saudí.

La transmisión del expediente de las 28 páginas en 60 Minutes ocurrió también apenas una semana después de que se publicaron los “Documentos de Panamá”, los cuales revelaron el punto débil verdaderamente sucio del imperio británico: los centros extraterritoriales de dinero sucio que lavan dinero del narcotráfico y otras actividades criminales, junto con los esquemas para evadir impuestos y otros delitos. Como lo ha señalado por décadas Lyndon LaRouche, el imperio británico es una oligarquía criminal, emperrada en el genocidio en masa. Ahora, hay 11 millones de documentos de evidencia contra el imperio del crimen y asesinatos con centro en Londres.

Este gancho doble al hígado a la oligarquía ocurre también en el momento en que los británicos están desesperados por iniciar una guerra mundial contra Rusia y China, en respuesta al hecho de que su sistema está en quiebra sin remedio y de modo irreversible. Obama es su patética herramienta en este plan de guerra, y su salida del cargo es la única opción verdadera para evitar la guerra en este momento.

La pelea por las 28 páginas ha alcanzado ya un punto en que puede tumbar a Obama y a todo el sistema podrido anglo-saudí. ¡Ya es hora!