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Quedan al descubierto Londres, los saudíes y Obama al mismo tiempo

12 de abril de 2016
El Presidente Obama en Arabia Saudita poco después de que fue electo en 2009. CC-BY-SA

12 de abril de 2016 — A diez días de su viaje anunciado a besar una vez más la real bastilla saudí, el Presidente Barack Obama recibió un duro impacto con el programa de TV "60 Minutes" sobre las "28 páginas" secretas de la Comisión del 2002 del Congreso que investigó el 11-S, las cuales Obama se ha negado a hacer públicas; según ha trascendido esas páginas suprimidas en el informe que se publicó, describen la participación y apoyo de los sauditas en los ataques del 11-S. La dirigente del Partido Demócrata en el Congreso, Nancy Pelosi, hizo un llamado para que se hagan públicas esas páginas secretas, y se cumpla la promesa que Obama le hizo a las familias de las víctimas del 11-S, promesa que Obama ha roto repetidamente durante todo su funesta presidencia.

¿Se hará justicia finalmente a las víctimas del 11-S? Por Obama, no. El está avergonzado por la presión proveniente de la exigencia totalmente bipartidista para que desclasifique los documentos para que dejen de ser secretos. Pero a la vez está aliado plenamente con los saudíes en una serie de guerras desastrosas y asesinas que siguen todavía: Iraq, Libia, Siria, Yemen, etc. El gobierno saudí atacó de inmediato el programa "60 minutos", para dejar en claro que la monarquía wahhabí no puede aguantar la denuncia.

En una entrevista que le hicieron el pasado 10 de abril, Obama dijo que la guerra en Libia fue "el peor error" de su Presidencia. En realidad, miente de nuevo. La cancelación del programa espacial tripulado de EU fue el peor crimen contra el futuro de la humanidad y contra la misión de Estados Unidos como nación. Además, continúa dando todo su apoyo a la "coalición" saudí que tiene la guerra genocida en Yemen.

Pero las mentiras mismas muestran la oportunidad que se ha abierto para sacarlo del cargo, que es la única manera de hacer frente realmente a esos crímenes antes de que incluyan una guerra termonuclear contra Rusia y contra China.

Además, está Londres, cuyos servicios de inteligencia han controlado y utilizado siempre a la Casa de Saud wahhabí. Han dominado a Obama desde que se arrodilló ante la familia real y a su Consejo Privado para imponer el rescate financiero global en Wall Street y de Londres, en la reunión del G-20 en abril de 2009.

El imperio financiero "extraterritorial" de Londres quedó también al descubierto con el escándalo mundial de los "documentos de Panamá", el cual se les salió de las manos: La mitad de las cientos de miles compañías que albergan el dinero sucio y que fueron denunciadas en el escándalo, se ubican en las Islas Vírgenes británicas; 20% de ellas se formaron a solicitud de un solo banco, el HSBC, el "banco de la guerra del opio" de los británicos, cuyo verdadero nombre es Hongkong and Shanghai Banking Corporation (Corporación Bancaria de Hongkong y Shangai).

El propio primer ministro británico David Cameron está atrapado personalmente en el escándalo y podría ser forzado a renunciar. Cada nueva medida que anuncia todos los días en su repentina cruzada "para acabar con la evasión fiscal", se denuncia más a si mismo y es cada vez más objeto de burla y ridículo. Transparencia Internacional, el arma británica contra los países en desarrollo, "descubrió" de repente la evasión fiscal en Gran Bretaña. El hecho es que todo el enorme imperio financiero "extraterritorial de Londres" ha quedado al descubierto bajo los reflectores.

Y todo el sistema financiero de Londres y Wall Street va hacia el derrumbe definitivo, como lo indican las reuniones de emergencia de la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal de Estados Unidos, desde el lunes 11 en la mañana, así como la igualmente repentina reunión entre Obama y la presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, el lunes por la tarde.

Esta oportunidad no se repetirá. Abandonen el barco de Londres y Wall Street que se hunde y móntense en la alternativa, el programa de la Nueva Ruta de la Seda y del BRICS, para emprender los grandes proyectos de infraestructura a escala planetaria, la exploración del espacio y la ciencia de la fusión nuclear.

Sacar a Obama en el proceso, es la única medida que puede sacudir al proceso electoral estadounidense y hacer que salgan candidatos realmente calificados para el cargo.