Se intensifica la batalla por Brasil; partido del vicepresidente abandona la coalición; Rusia apoya la constitución

31 de marzo de 2016

31 de marzo de 2016 — La operación del imperio británico (incluyendo a Wall Street) para derrocar al gobierno de Dilma Rousseff y desatar el caos en Brasil, avanzó otro paso el martes 29, cuando el directorio nacional del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) votó a favor de abandonar la coalición y ordenó a sus seis ministros salir del gabinete.

Los medios desinformativos del imperio salieron de inmediato frenéticos anunciado que el gobierno está acabado, solo para poner de manifiesto que forman parte de la operación. Brasil no tiene un sistema parlamentario de gobierno, como en Europa, sino un sistema presidencial, así que la maniobra no tumba automáticamente al gobierno. Los ministros del PMDB en el gabinete tienen varias semanas antes de que se salgan, o más bien dejen al partido temporalmente, como lo han dejado entrever dos o más de los ministros, para quedarse en el gobierno. El voto del directorio del PMDB se hizo por aclamación, para esconder la bien conocida división interna del partido en torno al tema de abandonar el gobierno.

Lo que si logra la maniobra es aumentar el número de elementos dentro del Congreso del lado del juicio político, y le da al enemigo un aura de “aplanadora” en el período previo a la fecha en que se votará en la Cámara de Diputados, que parece ser el 17 de abril, sobre si hay o no méritos para el juicio político. Si se aprueba el juicio, luego el Senado es el encargado de llevarlo a cabo.

Jaques Wagner, el actual Oficial Mayor del gobierno de Rousseff, declaró tranquilamente luego de que se conoció la decisión del PMDB, que la Presidente se reuniría esa misma noche con el núcleo de su gobierno, para analizar la reestructuración del gabinete, sus alianzas y definir el foco del gobierno para los próximos dos años y nueve meses que le quedan. Señaló que el ex Presidente Lula da Silva podría participar en la reunión (a pesar de que su nombramiento para sustituir a Wagner todavía está obstaculizado por la Suprema Corte, por el momento). “Un juicio político sin una causa es un golpe de Estado”, reiteró Wagner.

Por otra parte, el gobierno ruso manifestó de manera clara su punto de vista sobre la operación en marcha, con una declaración del viceministro de Relaciones Exteriores, Sergei Ryabkov, a Izvestia, donde advierte en contra de “la injerencia externa destructiva” en Brasil.

“Rusia apoya la solución de los problemas políticos de Brasil dentro del marco de la constitución nacional y sin interferencia del exterior”, dijo Ryabov, según reseñó BRICS Post la entrevista con Izvestia del 28 de marzo. “Vemos que Brasil pasa por un período difícil en términos de su política interior. Para nosotros lo más importante es que todos los problemas que puedan surgir se resuelvan dentro de los marcos de la constitución, sin ningún intento de injerencia externa destructiva”.