Macri de Argentina pretende cumplirle sus sueños a los británicos: aplastar los grandes logros científicos del país

25 de marzo de 2016

25 de marzo de 2016 — El presidente argentino Mauricio Macri está tratando de cumplir con uno de los sueños más antiguamente atesorados por el imperio británico: destruir los logros científicos e infraestructurales de la Argentina, para que se convierta en una colonia "de pastizal" para los británicos.

La industria nuclear es la que está en primerísimo lugar en el patíbulo, aunque fuentes argentinas dijeron al servicio de noticias de EIR que hay un asalto a todos los niveles en contra de todas las instituciones científicas del país: la compañía de producción de satélites ARSAT, la firma de tecnología avanzada INVAP y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (Conicet) entre otros, cuyo personal está siendo despedido en masa bajo pretextos fraudulentos. Están "reorganizando" a ARSAT para que sea más como una empresa privada, e igual destino le aguarda a la Nucleoeléctrica, SA, (NASA) que opera los reactores nucleares del país. Macri ha dicho que la producción de satélites es un "desperdicio" de inversión.

La ex Presidente Cristina Fernández de Kirchner firmó acuerdos con el Presidente chino Xi Jinping en el 2015, mediante los cuales China construiría el cuarto y quinto reactor nuclear de Argentina (Atuche III y IV). Pero ahora el gobierno de Macri alega que la "parte financiera" del contrato para el Atucha III no está concluida, y ha despedido a 2,400 trabajadores cuyos contratos expiraban el 31 de marzo, dado que ahora el proyecto se ha demorado por lo menos un año.

Es más, el secretario de Energia, Julián Gadano, le dijo al periódico Página 12 que "tenemos el derecho de considerar si China es el mejor camino para nosotros" y señaló que los acuerdos firmados con China "están bajo revisión". También mencionó que Atucha I pudiera ser desmantelada y convertida en un centro de investigaciones.

El 17 de marzo, renunciaron altos ejecutivos de NASA, anunciando que ellos no querían supervisar el desmantelamiento del sector y el despido de los trabajadores. Los encargados de manejar la empresa ahora van a ser los secuaces de Macri. Según www.diagonales.com del 18 de marzo, el director de NASA, Roberto Quintana, explicó: "Nosotros renunciamos ayer porque nuestro trabajo fue siempre positivo, construir Atucha II", por ejemplo; pero "llegar al punto en donde no estamos en la agenda, con un presupuesto muy bajo, confirma que las plantas IV y V no tienen futuro". También está en peligro la planta de agua pesada Arroyito en Neuquén que se supone producía 600 toneladas para la planta Atucha III, pero que la compañía clausuró por cuatro meses alegando que no tienen fondos.