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Helga Zepp-LaRouche habló en el Dialogo Raisina en India

3 de marzo de 2016

3 de marzo de 2016 — Helga Zepp-LaRouche, fundadora y presidenta del Instituto Schiller, habló ayer en Nueva Delhi, India, en el Diálogo Raisina, co-auspiciado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de India y la Fundación Observación de Investigaciones. Los organizadores describen la conferencia de dos días como “diseñada a explorar posibilidades y oportunidades para la integración asiática así como también la integración de Asia con el resto del mundo”. El evento contó con la participación de más de 100 oradores de más de 100 países.

Moderador: Ahora tenemos a la señora Helga Zepp-LaRouche que va a hablar sobre la iniciativa china de la Franja y la Ruta... Tiene usted la palabra.

Helga Zepp-LaRouche: Bien, muchísimas gracias. Yo quiero agradecer a los organizadores de este foro tan distinguido por darme la oportunidad de hablar. Porque yo creo que la mayor parte de la gente sabe que la humanidad pasa por una de sus crisis más severas y bien pudiera ser la crisis más importante en toda nuestra historia. La situación estratégica la describen muchos analistas como más peligrosa que en los momentos más álgidos de la Guerra Fría, como fue la Crisis de los Misiles cubanos; el sistema financiero trasatlántico se dirige a una nueva crisis, peor que la del 2008; y la crisis de refugiados en Europa no es solo realmente una tremenda crisis humanitaria sino que está a punto de hacer explotar a la Unión Europea (UE) misma.

Ahora bien, la cuestión es, ¿seremos nosotros, como civilización humana, capaces de cambiar las políticas erradas que nos han conducido a esta crisis, o estaremos condenados a repetir los errores que llevaron, debido a la geopolítica, a las dos guerras mundiales del siglo 20? Pero afortunadamente, también estamos presenciando el surgimiento de un paradigma completamente nuevo. Bajo el liderato de los países del BRICS, se está desarrollando un conjunto de relaciones entre Estados, completamente nuevo, basado en el interés mutuo, la cooperación económica y la colaboración en áreas de tecnología avanzada con la mirada puesta en el futuro, y por lo tanto con un entendimiento profundo de los principios físicos de nuestro universo.

El programa chino de la Nueva Ruta de la Seda, “Una Franja, Una Ruta”, ofrece el milagro económico chino para que lo repitan todos y cada uno de los países que quieran cooperar en esta perspectiva de “todos ganan”. Ya hay 65 Estados que están participando en este nuevo modelo de cooperación, y está en proceso de superar a la geopolítica, y con eso, la fuente de la guerra, y potencialmente para siempre.

El reciente acuerdo entre el secretario de Estado de EU, John Kerry, y el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov, con relación al cese al fuego en Siria, pudiera potencialmente “cambiar el juego” en toda la situación estratégica, si es que especialmente Rusia, China e India trabajan inmediatamente con los países del suroeste asiático para instrumentar un programa de desarrollo integral, no solo para los países destruidos por la guerra, como Siria, Iraq y Afganistán, sino también para toda la región desde Afganistán hasta el Mediterráneo, desde el Cáucaso hasta el Golfo Pérsico. Y con el viaje del presidente Xi Jinping a la región, a Irán, Egipto y Arabia Saudita, ahora está bajo discusión la ampliación de la Ruta de la Seda.

El Instituto Schiller publicó un estudio de 370 páginas con el título “la Nueva Ruta de la Seda se vuelve en el Puente Terrestre Mundial”, que ya está disponible en chino, árabe, y muy pronto, en coreano, el cual es un prototipo para un desarrollo integral de toda la economía mundial. Contiene un plan muy concreto para el Suroeste Asiático. Así que esta región, entre Asia, Europa y África, tiene un enorme potencial de desarrollo con grandes recursos naturales y humanos y con una ubicación única.

La estrategia de los Cinco Mares anunciada en el 2004 por el presidente Assad todavía puede ser un punto de referencia para una red de infraestructura entre el mar Mediterráneo, el Océano Indico, el mar Rojo, el mar Caspio y el mar Negro, lo que convierte potencialmente a esta región en un centro próspero, debido al enorme aumento del comercio entre Asia, Europa y África.

Dos corredores de desarrollo decisivos, uno este-oeste y otro norte-sur, incluirían no solo sistemas integrados de trenes rápidos, autopistas, gasoductos y oleoductos, proyectos hidráulicos, industrias y agricultura. Con tecnologías modernas, como la energía nuclear para la desalinización de enormes cantidades de agua de mar y la ionización de la humedad en la atmósfera, podemos reverdecer el desierto y conquistar zonas enormes del desierto para la agricultura y la habitación humana.

La Nueva Ruta de la Seda, que ya se extiende de Chongqing y Yiwi a Teherán, a donde arribó el primer tren de la Ruta de la Seda hace tres semanas, se puede extender de ahí a Bagdad, Amman, Aqaba y después continuar a través del túnel de Sharm el-Sheikh en el Sinaí Sur a el Cairo. La ruta cruza el río Eufrates, en donde las antiguas rutas de viaje se pueden transformar en los corredores modernos, desde el puerto de Basra en Iraq en el Golfo Pérsico, en dirección al noroeste hacia Aleppo. Se deben modernizar las vías férreas existentes a lo largo del Eufrates en Iraq y el ferrocarril entre Aleppo en Siria y Deir ez-Zor sobre el Eufrates, y construir una nueva línea de ahí a Bagdad para conectarse con las arterias principales de la Ruta de la Seda.

De nuevo, este corredor no debe ser solo ferroviario sino debe integrar también otros transportes, producción de energía, distribución, comunicaciones y crear las condiciones en las localidades para el desarrollo de la industria y nuevas ciudades.

Está programada para completarse una ruta terrestre que va a India, que conecta la red ferroviaria iraní que va hasta Zahedan en la frontera iraní-paquistaní. Otras líneas, que por razones de tiempo menciono muy brevemente: de Deir ez-Zor a Tadmor-Palmira a Damasco y Beirut. Un ramal norte sur de Siria a las zonas industriales del Canal de Suez; un ferrocarril norte sur de Damasco a la Meca y Medina; un túnel bajo el Estrecho Bab el Mandeb de Djibouti a la península arábiga y troncales a Europa, el mar Negro y Rusia.

India tiene buenas relaciones con prácticamente todos los países de la región y Rusia y China ya le han pedido que juegue un papel mediador en esta perspectiva de desarrollo. Como dijo el primer Ministro Modi, 65% de la población hindú tiene menos de 35 años de edad, y esa es una gran riqueza del país. A estos jóvenes no solo se les debe dar la misión de que ayuden a aumentar la productividad de la agricultura hindú mediante el uso de energía, agua, fertilizantes, semillas de alto rendimiento y así por el estilo, de forma tal que se pueda reducir el número de personas que trabajan como campesinos a la mitad y esa tierra se use para mejorar la infraestructura, sino que también se puede inspirar a la juventud de la India para que adopte como su misión, el participar en la transformación económica del Suroeste Asiático y África, y de esta forma, ser parte de la creación de un futuro para toda la humanidad.

La realización de esta perspectiva de desarrollo, es la única forma en que vamos a ponerle fin a la crisis de refugiados y revivir las economías de Europa y los Estados Unidos y desarrollar toda Asia.