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A quitarle el poder a Obama ya. ¡Alto a la matanza!

19 de enero de 2016

19 de enero de 2016 — En Estados Unidos y Europa se ha iniciado ya un derrumbe financiero mucho peor que el de 2008, pero la profundidad a que Wall Street y Londres están hundiendo a sus poblaciones es mucho peor aún.

Hemos llegado al nivel en que la única manera en que las instituciones de Wall Street pueden hacer dinero, es matando gente. El Presidente Obama es su agente en esto, y para que la gente sobreviva él tiene que dejar el poder ya.

Desde que Bush y Obama han estado en la Casa Blanca, las tasas de mortalidad han aumentado, prácticamente en todo el estrato de adultos blancos en la población estadounidense. En Detroit, y en Flint, Michigan, Wall Street se ha cobrado sus deudas a costas de la vida de la población de esas ciudades. Vean luego el resultado de 15 años de guerra para tumbar los regimenes laicos en todo el Medio Oriente y África y sustituirlos por regímenes clericales. Vean luego el flujo de millones de personas que huyen de la barbarie y el terrorismo; vean las muertes en Europa.

Obama ha sacado de sus posiciones de poder a los líderes militares que se han opuesto a las guerras de Obama para imponer cambio de régimen, y todavía lo siguen oponiendo.

La población trabajadora de Estados Unidos se ha reducido hasta la muerte bajo el régimen de Obama, una población que se está suicidando con drogas que se han convertido en una epidemia. El crecimiento neto de la economía es negativo. El ingreso de la población estadounidense, al igual que en la mayoría de los países europeos, es negativo; y el ingreso constante de los bancos de Wall Street y de Londres ahora descansa en seguir matando gente, ahora ¡robándole sus ahorros!; a eso se reduce la modalidad del "rescate interno" de los bancos, en medio de un derrumbe acelerado del sistema financiero.

¿Cómo se puede revertir esto? Rusia, India, y China en particular, son países esenciales para la solución necesaria, dado su compromiso a cooperar en la creación de nuevos bancos de desarrollo internacional para llevar a cabo los proyectos más importantes de infraestructura y desarrollo científico en el planeta.

Este es el nuevo paradigma, que irónicamente proviene de la historia estadounidense: Los programas que llevó a cabo el Presidente Franklin D. Roosevelt para suprimir a los bancos quebrados de Wall Street y crear líneas de crédito nacional para generar empleo productivo, y eso lo podemos hacer ahora mismo también.

PERO quienes no están dispuestos a abordar ESTE problema, para detener al gobierno de Obama y cerrar a Wall Street, se convierten en cómplices en el asesinato de poblaciones del mundo, entre las cuales se cuenta la de Estados Unidos.

La única manera de hacer ganancia en la economía física, la verdadera economía productiva, es quitándole el poder a Obama y cerrando Wall Street.

Esa revolución es necesaria. Esa revolución contra Wall Street y Obama es esencial. Sáquenlo del cargo. Cierren a Wall Street. Esto no es para "después de las elecciónes". Esto se tiene que hacer ya.

                                                                                                                                                                                                                                                                                        

MATERIAL DE APOYO


Como decía LaRouche, "esto es mucho peor que en 2008"

19 de enero de 2016 — El lunes 18 continuó el derrumbe en los mercados financieros y en el mercado de mercancías básicas, a pesar de que los mercados estuvieron cerrados en Estados Unidos por el día festivo de Martin Luther King. El derrumbe sigue agarrando velocidad, al punto en que ya se admite que “es peor que el del 2008”, como lo había declarado el director fundador de EIR, Lyndon LaRouche, desde hace un mes.

Como una seña de los crecientes temores de un estallido financiero, por ejemplo, la cadena noticiosa de CNBC-TV, que generalmente promueve los puntos de vista de Wall Street, ayer difundió dos comentarios, uno titulado “Crisis de los préstamos petroleros podría ser peor que la crisis hipotecaria”, y otro “Viene una recesión peor que la de 2008”. Este último, firmado por el gerente de inversiones y analista Michael Pento, pronostica de manera bien directa que la Reserva Federal pronto volverá a echar a andar desesperadamente la imprenta de dinero (“emisión cuantitativa”, como le dicen) para salvar a los bancos de Wall Street y de Europa, aunque el autor muestra una considerable confusión en cuanto a las causas del derrumbe. El otro comentario, es de un consultor de la industria petrolera con 33 años de experiencia, Mark Harrington, y detalla más o menos la perspectiva del crac.

Harrington dice que se viene de inmediato, y seguirá durante todo el año de 2016, un aluvión de “incumplimientos Fuertes contra los acreedores bancarios y los tenedores de bonos”, y cada uno de estos incumplimientos va a causar un incumplimiento cruzado con otros papeles y títulos financieros. (Entre paréntesis, la revista británica The Economist de esta semana calcula que la mitad de las compañías estadounidenses de exploración y producción de petróleo y gas de esquisto van a quebrar en el 2016, para no mencionar las compañías del Mar del Norte en el Reino Unido que ya han eliminado 55,000 empleos nada más). “Más importante aún, la mayoría de los derivados financieros para compensar el precio del petróleo, los derivados de permutas de precio, también tienen disposiciones para el caso de incumplimiento. De este modo, las contrapartes en el riesgo crediticio entre los bancos, se desata de inmediato en cuanto esas partes se ven forzadas a desembolsar pagos en efectivo por esos instrumentos. Debido a la ferocidad y la rapidez de este derrumbe, ¿pueden los acreedores procesar eficientemente este inventario creciente en la cartera vencida?” Su respuesta es que “no”.

Harrington señala también, con base a cifras del Banco de Pagos Internacionales (BPI) de Basilea, que cuando menos unos $2 billones de dólares (millones de millones, ojo) en deuda de “alto rendimiento” que se utilizó en “gastos de capital” del petróleo y gas de esquisto, está en los libros de contabilidad de los bancos como activos que esperaban producir tres veces su valor, pero ahora valen menos de la mitad de su valor nominal, cuando mucho. “El remate de bonos de energía que está ocurriendo ahora genera medidas para evitar riesgo de todo tipo. El aumento en la reducción de valor de los créditos golpea a los grandes bancos y a los bancos menores que formaban parte del crédito sindicado. La manifestación de las contrapartes en el incumplimiento de los créditos y el cruce de incumplimiento vuelve a golpear a los bancos y a otras firmas que comienzan a generar las permutas. El contagio a través del creciente mercado de derivados muy poco reglamentado está destinado a dar sorpresas. Ya con el remate en la liquidación de bonos a la fecha, uno no puede medir la magnitud del problema y como se va a desenvolver. Pero una cosa si sabemos de seguro: Va a ser muy feo”.

El precio del petróleo cayó cerca de los $28 dólares el lunes, y sigue a la baja, pero los productores estadounidenses consiguen en realidad unos $15 dólares por barril, y hasta lo regalan para almacenarlo y seguir bombeando. El Banco de la Reserva Federal de Dallas negó hoy la versión que publicó Zero Hedge el fin de semana, en el sentido de que le haya dicho a los bancos que sigan “marcando” el petróleo en los libros de los bancos a $49 o $59 dólares, y al mismo tiempo obligando a los deudores petroleros y gasíferos a liquidar sus activos para pagar su deuda, y que sigan bombeando con lo que quede. Una fuente de Texas con amplio conocimiento de la industria le dijo a EIR que independientemente de que la Reserva Federal de Dallas haya dado esas instrucciones a los bancos, eso es de hecho lo que están haciendo los bancos..

De este modo, el fraude de los bancos se combina con el saqueo y la liquidación de las compañías y sus empleados, hasta que estalle toda la especulación financiera... o que se cierre a todo Wall Street mediante una reorganización bancaria bien ordenada de acuerdo a la Glass-Steagall.