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Mientras que se desintegra el sistema financiero, la psicosis del mercado está vivita y coleando

11 de enero de 2016

11 de enero de 2016 — La única sorpresa verdadera con respecto a los mercados financieros pasada la primera semana del 2016, es que la gente está sorprendida de que esté ocurriendo un derrumbe. Ciertamente Lyndon LaRouche ya había advertido de manera amplia y repetida, por medio de esta publicación y de otras maneras, que esto iba a suceder, para cualquiera que hubiera querido escuchar.

Al informe de que el Dow Jones cayó 6.5% esta semana, como parte de los $4 billones de dólares del valor de los activos globales que se esfumaron, súmenle el hecho de que los fondos mutuales experimentaron la semana de mayor fuga de dinero en efectivo desde septiembre del 2015, con $8,800 millones de dólares que volaron desde los fondos de acciones de entidades de Estados Unidos. El petróleo terminó esta semana perdiendo un 10%, y Goldman Sachs declaró que se necesita un mayor derramamiento de sangre: el precio del petróleo podría llegar a 20 dólares el barril, afirmaron ayer en una nota. Su argumento se basa en que durante el año pasado el mundo ha estado produciendo 1.5 millones de barriles diarios por encima de lo que se consume, y que los productores no están preparados para reducir la producción a los precios actuales, de manera que es mejor bajarlos todavía más.

La implementación del "rescate interno" por toda la Unión Europea desde el primero de enero, tuvo el efecto que debíamos haber esperado: un congelamiento total de los mercados de bonos. Y no solo de bonos de los bancos, los cuales ahora están sujetos a ser confiscados en la venidera crisis bancaria, sino incluso los bonos corporativos. La semana pasada, ni uno solo de los mayores bonos financieros se emitió con éxito en Europa. ¿Qué sucederá hoy?

Los "rescates internos" también son la ley en Estados Unidos, desde que Obama implementó la fraudulenta Ley Dodd-Frank. Lejos de "refrenar" a Wall Street, la Dodd-Frank de hecho fue escrita por Wall Street, a fin de evitar el restablecimiento de la Ley Glass-Stegall, en tanto que permitían las apuestas sin restricción alguna, llevando esto a la bancarrota total que actualmente enfrenta el sistema bancario transatlántico.

Aunque la Glass-Steagall es actualmente el tema central de la campaña presidencial en Estados Unidos, es una farsa. Que cada candidato prometa que implementará la Ley Glass-Steagall después de las elecciones, es una distracción criminal del colapso económico y estratégico que tenemos encima. Solo la implementación inmediata de la Glass-Steagall, en el período de las próximas semanas a lo sumo, puede evitar el colapso de todo el sistema financiero de Occidente, y el peligro inmediato de una guerra global que este colapso está impulsando.

Ciertamente, es posible lograr inmediatamente esta solución, afirmó Lyndon LaRouche. Las mentes de los ciudadanos pueden transformarse radicalmente en momentos de crisis como los actuales -–"en un momento, en un parpadear de ojos"— si se les da el acceso a una visión de creatividad, de arte clásico y de ciencia clásica, lo cual ha sido eliminado prácticamente en la degeneración de nuestra cultura. Esa debe ser nuestra tarea.