Guerra de los británicos contra el BRICS impone desindustrialización a Brasil; hasta el consumo eléctrico ha bajado

9 de enero de 2016

9 de enero de 2016 – El consumo general de la electricidad en Brasil fue 1.8% menor en 2015 en comparación con el año anterior. Más aún, la caída se centra en las regiones más pobladas e industrializadas del país, y hasta la fecha continúa.

De acuerdo a las cifras publicadas recientemente por la entidad federal de planificación de energía, EPE, el consumo general de electricidad fue 4.4% menor en noviembre de 2015 que en noviembre de 2014, empujado por una impactante caída de 8.9% en el consumo industrial en ese mes comparado con el año anterior. Esa fue la caída más drástica en todo el 2015, y todos los sectores industriales se vieron afectados por primera vez. En el mismo período, el consumo de electricidad residencial fue 2.2% menor, el peor de todos en los últimos 12 años; el consumo comercial cayó en 2.6%

Lo más notable del caso es que, incluso en períodos de “recesión”, el consumo eléctrico tiende a seguir aumentando, no a disminuir. Esta caída refleja el alcance de la caída en la producción industrial en la mayor economía de Sudamérica, como resultado de los efectos globales de la implosión del sistema financiero transatlántico, agudizada por la guerra financiera y geopolítica que Londres y Wall Street han desatado contra “la B del BRICS” desde el momento mismo en que Dilma Rousseff fue electa Presidente por segunda vez en octubre de 2014.

Si no se da marcha atrás a las políticas de austeridad estilo “Chicago Boys” impuestas al Brasil, junto con la política especulativa del “acarreo de fondos” de capitales golondrinos, así como la guerra en contra de las grandes compañías constructoras y de ingeniería brasileñas que se ha desatado a nombre del “combate a la corrupción”, Brasil va a regresar a su condición de país pre-industrial.

Ya para fines del segundo semestre de 2015, la producción industrial había caído a los niveles de 2009, luego de haber caído un 6.3% en el primer semestre de 2015. El número de horas industriales trabajadas cayó en 8.6% y se perdieron 227,000 empleos formales en las manufacturas, casi el doble de empleos perdidos en el mismo período de 2009. La capacidad utilizada del sector de maquinaria y equipo ha caído a un 65.6%.

En la década de los 1980, Brasil fue el quinto país productor de maquinaria y equipo en el mundo. Ahora se enfrenta a una “desindustrialización”, como advirtió en septiembre de 2015 Carlos Pastoriza, presidente de la Asociación Brasileña de Maquinaria y Equipo (ABIMAQ). Si no se da marcha atrás a esas políticas, señaló, regresaremos “al período colonial de Brasil, cuando exportábamos madera y café para importar espejos y cachivaches”.